“Don Juan”, valiente emprendedor

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Juan Ramón Covarrubias García, conocido como “Don Juan” como le dicen de cariño, ha visto crecer generaciones enteras que a diario lo visitan en su tienda de abarrotes, misma que atiende personalmente desde hace 30 años.
Cobijado por el respeto y admiración de los vecinos, recuerda que todo empezó como un pequeño proyecto familiar, sin pensar que se convertirían en el minisúper de la colonia, en su principal sustento y generador de múltiples alegrías, creciendo y educando a sus cuatro hijos en un ambiente de armonía y bienestar.

¿Cómo inició este proyecto?
Tenía 27 años y buscaba emprender en algún negocio el poquito capital que tenía, y aunque en ese momento la palabra emprender no era tan popular, desde siempre la gente ha buscado tener una mejor calidad de vida con base en su esfuerzo, y ese fue nuestro caso con mi primera esposa. Así comenzamos con un pequeño local en el que rentábamos maquinitas de videojuegos y poco a poco la gente comenzó a pedirnos algunos artículos de abarrotes, hasta que finalmente nos dimos cuenta de que venían más por la tiendita que por los juegos. Comenzamos con un pequeño anaquel y todo lo que vendíamos lo volvíamos a reinvertir para traer más productos y así fuimos creciendo junto con la colonia. Hemos visto las primeras pavimentaciones, los primeros niños, las primeras familias que hoy ya son adultos y vienen a comprar ahora con sus hijos. Ha sido toda una aventura.

¿Es difícil emprender?
No, lo difícil es perseverar, como en todo hay días buenos, muy buenos, y hay días sumamente malos, pero se trata de tener paciencia, de analizar la situación y seguir adelante. Cuando empezamos no había tanta competencia, tantos minisúperes de autoservicio… así que fue una buena oportunidad de crecimiento, pero también implicó un riesgo que tomamos y afortunadamente nos fue bien, me sirvió para ver crecer a mis hijas, darles educación y por supuesto, estar al pendiente de ellas.

¿Imaginó que su tienda de abarrotes se convertiría en el principal centro de abasto de sus vecinos?
No, yo creo que si lo hubiera pensado así no lo hubiéramos logrado, no nos hubiéramos arriesgado. Lo cierto es que las oportunidades se fueron dando y poco a poco comenzamos a crecer, un día decidimos dejar de ser “tiendita” con servicio a mostrador para ser un minisúper de autoservicio y cuando nos dimos cuenta ya no éramos un anaquel, éramos 10, papelería, neveras de refresco, verduras y hasta nuestra propia estación de carnes frías. Definitivamente no, si lo hubiera planeado no hubiera salido.

¿Qué lo motiva a seguir con esta tradición?
Mi familia, mis hijos, ahora tengo dos pequeñitos que necesitan de su mamá y de mí y creo que ese es un buen motor, no hablo de lo afectivo, hablo de su futuro, trabajar para que ellos puedan crecer en un ambiente sano, poderles ofrecer educación de calidad, alimento, zapatos, vestido, es un gran motor porque quieres que tengan las mismas oportunidades para forjar su propio camino. Yo me decidí, por ello, por una tienda que me ha dado muchas satisfacciones y preocupaciones, pero no tienen que seguir mis pasos. Yo trabajo para que ellos sean libres de hacer lo que también les haga feliz.

¿Cuál sería su consejo a quienes están buscando emprender?
Que se aviente, que se atrevan, de las ganas y espero que le pongan a cualquier proyecto, dependerá su éxito. El capital es importante pero una persona sin motivación, aunque tenga todo el dinero del mundo, simplemente no será capaz de ver hasta dónde puede llegar. Se requiere mucho esfuerzo, muchas limitaciones, sobre todo en lo social, pues mientras algunos están de fiesta tu estarás sacando cuentas, balances, haciendo proyecciones y algunos te entenderán, otros no, así que el punto es no distraerse hasta llegar a la meta.