20 años de trabajar por el medio ambiente

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Amante de la naturaleza desde su niñez, César Uriel Romero Herrera nunca imaginó que su más grande sueño se haría realidad. Hoy es el director Reserva de la Biósfera Los Petenes y tiene 20 años de experiencia en el manejo de Áreas Naturales Protegidas (ANP) de la Península de Yucatán.
Su pasión de cuidar los jardines y árboles frutales lo llevó a realizarse profesionalmente como biólogo marino para la conservación de uno de los más grandes tesoros naturales de México. Actualmente está convencido que la mejor inversión que se puede hacer para las futuras generaciones es la protección del legado que nuestros antepasados dejaron a través de grandes extensiones de tierra.

¿Qué te motivó a la biología?
Crecí en un barrio rodeado de árboles, aves, fauna, cielos azules y aire limpio; eso fue alimentando poco a poco mi interés por estudiar la naturaleza. Soy orgulloso egresado de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC) y mi trabajo lo he realizado en Áreas Naturales Protegidas. Ahora tengo el privilegio de dirigir una de las más importantes de la Península de Yucatán y que para Campeche, sin duda, significa un patrimonio natural.

¿Tuvo que alejarse del Estado para materializar su profesión?
No, muchas personas piensan que eso es necesario para ser biólogo, pero lo cierto es que somos privilegiados de vivir en Campeche, donde la riqueza natural aún es parte del paisaje diario; hice mi tesis en un área protegida del ejido Hampolol que estaba a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). Ahí me incorporé al servicio público federal y ya tengo 20 años de experiencia.
He tenido la oportunidad de dirigir el Parque Nacional de Tulum, he colaborado en la Reserva de la Biósfera de Calakmul y en la Reserva de la Biósfera Ría Celestún.

¿Qué es lo que más le gusta de su labor?
El contribuir en la conservación del planeta y el esquema de manejo de Áreas Naturales Protegidas es interesante porque pretende encontrar una visión común a los diversos intereses sobre el territorio. Hay diversos intereses en el manejo de los recursos y ahí está nuestra función para cuidar el patrimonio no solo de los campechanos y mexicanos.

¿Cuál es el principal reto en su profesión?
No pasarle la factura al medio ambiente, estamos acostumbrados a aprovechar los recursos naturales sin considerar que son finitos, hay que hacerlo de una manera que permita que las generaciones que vienen atrás puedan disfrutarlos igual o más que nosotros.

¿Cuál sería su consejo a las nuevas generaciones de biólogos?
Qué hagan las cosas con pasión, que se comprometan con su profesión y sobre todo que tomen conciencia. Ser biólogo me ha ayudado a conocer la importancia de las especies en los ecosistemas, de los ecosistemas en sí y la importante relación de los humanos con ellos. Los invito a que estudien, se preparen y aprovechen lo más que puedan para que puedan salir de las aulas deseosos de continuar, y por qué no, de mejorar las estrategias que se realizan para la conservación del ambiente.