¿Dónde jugarán los niños?

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Poco a poco las aguas comienzan a tomar su nivel. Con algunos pendientes que el Tribunal Electoral debe resolver en términos de ley, Campeche se prepara para iniciar una nueva etapa en su vida política y democrática, con nuevas autoridades municipales y un Congreso local renovado, plural, de frente a la administración presidencial que izará banderas a partir del 1 de diciembre, precedida de un Congreso de la Unión sui géneris.
El resultado de las elecciones de los Ayuntamientos de Campeche y Carmen pondría en sentido inverso el tipo de gobierno que actualmente tienen, a partir del 1 de octubre. Es un asunto de doble rodaje que se niegan en aceptar quienes, amparados por un supuesto fraude, han puesto en riesgo las funciones del Consejo Municipal Electoral de la isla e insultado a las instituciones, como si éstas no hubiesen organizado y validado los resultados en que salieron triunfantes.
Hacer trampas en estos tiempos es complicado. Los partidos políticos acreditan representantes en cada una de las casillas el día de la elección, que se mantienen con asesores legales durante los cómputos municipales y distritales, a efecto de rebatir lo que consideran triunfos.
Morena arrasó en la elección de cargos federales, sin objeciones de su efectividad, y deja una estela de preocupaciones y reflexiones en el PRI y el PAN. En la elección local, incertidumbre en los partidos minoritarios que no alcanzaron el mínimo requerido para conservar su registro.
Un caso significativo es el que se resiente en las filas del Partido Revolucionario Institucional donde hasta se pide las cabezas de líderes estatales por las derrotas registradas, cuando el retroceso del PRI tiene un claro sentimiento nacional, más allá de lamentaciones y de acusaciones perversas de quienes, en muchos de los casos traicionaron y se desligaron del partido del cual han vivido por décadas explotando sus siglas.
A todas luces, Morena es el partido revelación en la elección del 1 de julio pasado a consecuencia del efecto Peje, como en todo el país. Campeche no fue la excepción.
Por sobre todas las cosas, el PRI campechano fue el único que logró mantenerse como partido mayoritario en la renovación de Congresos locales, que le daría el control de la Comisión de Gobierno y Administración, aun cuando en términos globales Morena haya acumulado mayor número de votos por la diferenciación de triunfos en varios distritos donde ganó abrumadoramente, como por ejemplo, en Carmen.
El PRI, salvo el desahogo de las impugnaciones en la elección de algunos Ayuntamientos y distritos, ganó seis de los 11 municipios y presidiría la LXIII Legislatura con al menos 12 diputaciones. Evidentemente, el golpe más duro, lo representó su revés en el Ayuntamiento de Campeche. Pero ganó Carmen.
En una democracia se gana hasta con un voto de diferencia. El PREP sólo es referencia de cómo se computaron las actas de escrutinio tal y como llegaron. En muchas ocasiones con errores involuntarios de quienes son responsables. Si existen dudas sobre los cómputos municipales y distritales, la ley otorga el derecho a los inconformes de utilizar la instancia judicial local o federal.
Hoy, militantes y dirigentes de los distintos partidos deben estar inmersos en una reflexión de los resultados electorales obtenidos. Las elecciones de 2021 se encuentran “a la vuelta de la esquina”, y ya desde ahora se comienza a mover el agua. Ciertamente, hay que darle vuelta a la hoja. El pueblo ya decidió y debe aquilatarse la voluntad popular.