Un entrenador de altura

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Por: Lorena García Méndez

Ricardo Hernández Bladinier nació en Ciudad de México donde se formó como nadador y logró ser campeón ganador de más de 100 medallas, entre otras preseas. Llegó a Campeche en 1982 y desde entonces ha dedicado su vida a enseñar a nadar a niños y adultos. Fue el primero en dar clases de natación a bebés en la ciudad capital y se ha destacado como uno de los mejores, enseñando esta disciplina a varias generaciones.

¿Cómo fueron sus inicios en la natación?
Era muy tímido, callado, me daba pena, pero con el tiempo fui aprendiendo. Fui nadador desde el 63 y fui destacando con el paso del tiempo. Ya en el 66 llegué a ser campeón nacional representando a México en Centroamericanos, yendo a competir a EU y cuadrangulares.
Todos los estilos me gustan, pero me quedé con el dorso, es en el que más me destacaba. Estuve en la Concentración Olímpica y mis maestros fueron Ronald Johnson y Nelson Vargas.

¿Cuántas medallas ganó?
Alrededor de más de 100 medallas, trofeos, diplomas, viajes, de todo.

¿Cuándo inició como maestro?
En el tiempo en el que competía no había apoyo económico, entonces uno buscaba la manera de sobrevivir. Como no estudié tenía que buscar la manera de trabajar. Me dediqué a aprender… como vi a mis amigos que dejaban la natación y empezaban a dar clases, me metí a dar clases y de ahí empecé. En 1972 inicié como maestro de natación y hasta la fecha sigo trabajando.

¿Dirigió algún equipo?
Hace tiempo, en el Seguro Social. Era tanta la gente que llegaba a nadar que tuvimos que dividir a los nadadores. Teníamos que hacer 2 equipos para poder participar todos. Me hice cargo del equipo de Tiburones del IMSS, había otro equipo que se llamaba Caimanes. Todos los nadadores que yo enseñaba iban para Caimanes, y como se fue saturando se tuvieron que dividir, así que los otros iban para Tiburones. De esos nadadores me he encontrado ex alumnos que ya se casaron, tienen hijos, me dicen que yo los enseñé a nadar cuando estaban chicos, y ahora enseño a nadar a sus hijos, así es hasta la fecha.

¿Cómo inició a trabajar con bebés?
En la primera escuela que abrieron para bebés en México. Los más chiquitos que empecé trabajando los metían al agua desde los 3 meses. Cuando ya tenían un año, el bebé nadaba solito, ya no se ahogaba. Conforme pasaba el tiempo los niños iban aprendiendo y mejorando.

¿Dónde trabaja actualmente?
En el DIF, en rehabilitación acuática, doy clases de natación en la mañana de 8 a 3 y en la tarde de 3:30 a 8 de la noche en Acuarims.
Toda mi vida ha sido estar en la alberca y ya debería estar harto, pero me gusta. Me gusta ver el triunfo de los niños mejorando y aprendiendo. Como los papás, es mi recompensa.

¿La principal satisfacción?
Ver a mi familia que sale adelante, ver a mis nietos a quienes enseño a nadar. También a mis sobrinos, a casi toda la familia.

¿Cuáles son las ventajas de la natación?
Es una buena herramienta de seguridad. Los papás se sienten más tranquilos. Si ellos toman clases tienen la herramienta para sobrevivir, y además como deporte lo disfrutan.

¿Qué aconseja a los jóvenes que quieren incursionar en las competencias?
No es nada fácil entrar a una competencia porque es costoso, sobre todo por los viajes, hay que pagar transporte, alimentación, todo. Es caro. A la gente que les gusta y los papás que los apoyan tienen oportunidades, hacen deporte, se mantienen bien de ánimo. Que persistan en la disciplina, aunque no ganen, el chiste es estar en el equipo, porque no cualquiera lo logra.