La traición, vicio común de nuestro tiempo

11

Mencionar a Dalila, Absalón o a Judas Iscariote, tal vez no tenga significado alguno o posiblemente le pueda generar un sólido puente que conduzca a la deslealtad y como consecuencia a la traición; como punto aclaratorio la historia marca a Dalila como esa bella mujer que fue desleal y traicionó al juez Sansón, quien además era el hombre que la amaba. Qué ternura, amor sin final feliz. Absalón en cambio tan solo, y no como algo insignificante como la actualidad lo marcaría, pues la traición directa fue nada más y nada menos que hacia su padre, el Rey David; y bueno, el nombre que se ha hecho popular en todos los ámbitos y bajo circunstancias conocidas o ignoradas, es el de Judas Iscariote, quien al único que hizo mal y traicionó fue a su maestro Cristo Jesús. ¿Vergonzosos sus actos?, ¡Lo importante es el conocimiento que debe llevar al entendimiento pleno de que todos ellos causaron mucho daño a otros!
La traición se define como “comportamiento de una persona que engaña o hace daño a un amigo o a otra persona que ha depositado en ella su confianza”. Muchos escritores han ubicado a nuestro tiempo bajo una predicción de Pablo, que en 2 Tim. 3:1, 2, 4 mencionó que los hombres por su avaricia y ambición serían “desleales […], traicioneros”, lo cual haciendo comparaciones en la vida real, encajan pasajes y protagonistas de manera perfecta y que son culpables de mucho dolor y sufrimiento.
¿Qué se aprende de aquellos que sí demuestran lealtad cuando en números del uno al mil estos no rebasan los diez y son sepultados por los novecientos noventa que son desleales y traicioneros, y que además tienen la extraña y mágica cualidad de hacer creer que son tan importantes que sin ellos se caería el mundo en pedazos? ¡Malos ejemplos del pasado, pero peores decisiones del presente!; el poder mal dirigido, el proteccionismo que se exhibe con cinismo ante la inerme sociedad atemorizada por las consecuencias de una reacción con golpes, secuestros, renuncias voluntarias o tal vez desapariciones físicas! ¡Un buen líder con dirección, tiene la ocupación como convicción y la humildad, con el compromiso y la responsabilidad, como arma generadora de confianza al saber escuchar, comprobar, y corregir de manera inmediata, antes de seguir permitiendo que a sus espaldas se siga destruyendo su intención de servir, al proyectarse en cada mal servidor que tan solo demuestra la intención de servirse o en su despotismo, convertirse en el reflejo de una personalidad desleal y traidora!
La Profesora de Sociología Gabriela Turnaturi explica que “la traición encuentra su lugar en la alternancia entre estar plenamente presente y no estar plenamente presente”. Vaya, juego de palabras que se convierten en un verdadero caso para la araña, pues Ali Babá confiaba plenamente en sus ladrones, pero él siempre estaba a la cabeza y era el primero en saber, en cuantificar, en dividir, y en esconder los tesoros, así como en vigilar de cerca a cada miembro de su selecto club. ¿Responderá esto, o al menos clarificará un poco lo escrito por Turnaturi? No lo sé, pero ahí queda.
Se vive en un mundo traicionero y desleal, porque así se ha permitido. Se encubre porque jamás se da seguimiento a la efectividad de las responsabilidades. En fin, tan solo miremos a LA TRAICIÓN COMO VICIO COMÚN DE NUESTRO TIEMPO.

Email: garihefa@hotmail.com