Tenacidad y trabajo

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Por: Noemí Heredia Bernés

Heredera del negocio familiar, Zazil Rejón Vivas es hoy una de las empresarias jóvenes de mayor empuje en el ámbito empresarial campechano. Ella nos cuenta del orgullo de dar continuidad al legado de “El Travieso, Bocadillo y Pastelería”. La charla con esta joven empresaria comienza desde sus raíces, con su madre, doña María Ahidé Vivas Coral viuda de Rejón, quien nos platicó cómo fueron los inicios.

¿Cómo se crea el negocio?
El negocio inició en 1976 –ya tenemos 40 años–, cuando en los primeros años de matrimonio, junto con mi marido Francisco Javier Rejón tuvimos la visión de salir adelante y formar nuestro patrimonio. Al casarme dejé mi trabajo en la vecina ciudad de Mérida para radicar en Campeche, es aquí como de manera espontánea comencé a hacer postres y comidas por encargo, a tal punto que con mi esposo decidimos hacerlo un
negocio.
Cuando decidimos abrir en forma el negocio viajamos a Ciudad de México, ahí en una casa comercial adquirimos nuestra primera batidora industrial, recuerdo nos la dieron a crédito aún sin conocernos y sin referencias, pues en aquellos tiempos había confianza en la palabra de la gente… y así seguimos creciendo, se abrió la matriz y dos sucursales
más.
Luego, los embates de la economía y el fallecimiento de mi esposo don Francisco Rejón dieron un giro a la empresa familiar que en el 2010 retoma mi hija Zazil.
Cuéntenos… ¿por qué “El Travieso”?
Por mi primer hijo, Javier. En el tiempo que comencé a hacer más postres y comidas por encargo, él jugaba cerca de mí y siempre salía regañado, sobre todo para que no se acercara a la estufa o a las cosas calientes y pues no faltaban las travesuras. De ahí que el negocio, cuando se puso en forma, lo llamamos “El Travieso”.

¿Zazil, por qué decides tomar la estafeta?
En primer lugar para dar continuidad al legado de mis padres. Ellos siempre han sido para mí un ejemplo de tenacidad y trabajo, y también porque me gusta.
Soy licenciada en Derecho de profesión y tuve tiempo de ejercerla, trabajé en el servicio público, estudié maestrías y otros cursos, pero todo siempre llevó a este punto de tomar las riendas de este negocio que con gran esfuerzo crearon mis padres.
Mi mamá, como toda reina repostera se dedica a cuidar de nuestros productos y mantener la calidad de nuestras recetas, del sabor de “El Travieso” que tanto gusta a la gente, sobre todo nuestros pasteles y otros productos estrella como los merengues y el niño envuelto.
Yo también tengo facilidad para la repostería y como en todo buen negocio familiar ayudo cuando se necesita, pero principalmente yo me encargo de la parte administrativa, del plan de negocio, de promovernos y mantenernos como una empresa 100 por ciento campechana de calidad.

¿Qué recomiendas a los jóvenes que desean emprender?
Que no desistan, que dificultades siempre existirán, pero será la pasión por lo que quieren su principal motor para lograrlo. Que sepan que siempre hay oportunidades, solo hay que saber tomarlas, saber que si una puerta se cierra otra se abrirá, pero sobre todo siempre tener fe en Dios, porque El hace que todo lo que deba ser, sea posible.