Basado en Riobóo, estudio millonario por Santa Lucía

35

Roberto Valadez, Pilar Juárez y Blanca Valadez/México

Los “supuestos” del proyecto sobre la viabilidad de la operación simultánea del actual aeropuerto y la Base Militar Aérea de Santa Lucía, avalado por el estudio que presentó ayer el futuro secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, “se basan en la documentación proporcionada por Grupo Riobóo, así como en fuentes adicionales”.
Tras las suspicacias que desató el nuevo análisis, hecho por la europea NavBlue (filial del fabricante de aviones Airbus) con la empresa propiedad de José María Riobóo, asesor de Andrés Manuel López Obrador, subrayó que “no es un estudio a modo”, porque el grupo solo aportó los planos y no se metió, además de que no es concluyente.
A unas horas de que comience la consulta ciudadana que definirá el futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), Jiménez Espriú dijo que, en caso de que proceda el proyecto de Santa Lucía, se analiza reubicar a 7 mil pobladores que habitan en la base aérea en Querétaro, en terrenos que la Secretaría de la Defensa Nacional adquirió desde que se planteó el NAIM.
En la página 12 del documento “Diseño técnico del espacio aéreo para la factibilidad de la organización simultánea entre el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y Santa Lucía”, que tuvo un costo de 159 mil dólares que “pagará” el próximo gobierno, se lee que “los supuestos del proyecto se basan en la documentación proporcionada por Grupo Riobóo SA, así como en fuentes adicionales”.
Este grupo diseñó la propuesta a petición de López Obrador para la conversión de la Base Militar Aérea en un aeropuerto, cuyo costo estimado ascenderá a 66 mil 878 millones de pesos.
Según la firma europea, tras diversos cambios financieros, de infraestructura, operaciones y seguridad es factible la operación de ambas terminales al mismo tiempo, lo que permitirá efectuar entre 130 y 140 operaciones por hora, es decir, más del doble de lo que actualmente registra el AICM, con alrededor de 61.
Sin embargo, NavBlue hace hincapié en que no hay una conclusión definitiva sobre la viabilidad de convertir la base aérea en un aeropuerto militar y civil y operar el AICM simultáneamente para aumentar el rendimiento del tráfico global.
El informe técnico, que consta de 50 páginas, asume también la operación con dos pistas inexistentes, que deberán construirse en Santa Lucía, además de que considera la reubicación del VOR de San Mateo, herramienta que permite conocer la posición de la aeronave y ayuda a navegar de un punto a otro, ubicado en el municipio mexiquense; no obstante, omite las medidas de mitigación y los costos que tendrán estos cambios.
NavBlue indica que su estudio se debe complementar con otros sobre viabilidad económica, conectividad, experiencia del pasajero, infraestructura, sistemas de gestión en el tráfico aéreo y dotación de personal, además de que cualquier decisión relacionada con el proyecto no se basará solo en este documento.
El análisis considera tres etapas para implementar la operación simultánea con diferentes niveles de complejidad. La primera, con un proceso de implementación de entre 6 y 18 meses, implicará una reducción mínima en la gestión actual del tráfico aéreo hacia y desde el AICM, mientras se implementan nuevas llegadas y salidas compatibles con la reglamentación de OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) desde y hacia el aeropuerto de Santa Lucía.
La etapa dos, con un tiempo de entre 18 y 24 meses, en la que se incrementará la capacidad entre 89 y 104 por ciento, tendrá mayor separación entre el tráfico del AICM y Santa Lucía, proporcionando un espacio más grande y permitiendo una mayor densidad de tráfico por hora.
La tercera se considera un espacio aéreo completamente remodelado con tráfico separado entre ambas terminales, paso que requiere de grandes cambios en la estructura del espacio aéreo, pero que no definen fechas.

Ambas opciones
Jiménez Espriú rechazó que este estudio pretenda incidir en la opinión de las personas y destacó que confirma que las dos opciones son viables. “No vamos a cometer la barbaridad de hacer una propuesta donde no haya absoluta seriedad”.
Negó conocer las posturas de aerolíneas estadunidenses que amenazaron con dejar de circular en México si se realiza el proyecto de Santa Lucía, argumentando que es “inseguro” y carente de infraestructura.
Más tarde, en entrevista con Azucena Uresti para Grupo Fórmula, señaló que “(NavBlue) es una empresa independiente de un prestigio importante que no hace estudios a modo… se hizo en función del plan maestro que planteó Riobóo, pero el grupo no se metió a hacer análisis respecto al espacio aéreo”.

Milenio Diario