Más allá del pib

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No es difícil creer en un “más allá” cuando nos vemos obligados a enfrentar las batallas que nos llevan a esperanzarnos de continuar la vida extracorpórea y en especial con la fe de poder nuevamente ver a quienes antes que nosotros han partido. Soñar en que un día iremos al cielo es lo que algunas iglesias nos impregnan, pero previo a ello se tuvieron muchas teorías aceptadas por grandes civilizaciones como la maya, que crearía que el alma viajaba al inframundo y regresaba anualmente a visitar a sus amados para alimentarse de la alegría de todo aquello que disfrutó en vida.
El arte, creencias, ley y moral, aunados a las costumbres, hábitos y habilidades, nos llevan a crear la definición de cultura, la cual jamás se olvida; se aprende y lleva en la sangre pudiéndose modificar en ciertas ocasiones y en la postmodernidad inconscientemente ser empleada.
Durante esta semana vivimos con emoción grandes recuerdos de nuestra cultura con el Hanal Pixán y el tradicional pib que se vio atentado por ignorancia culposa de una “fuereña” que se llevó una serie de chiflidos e insultos.
A diferencia de lo que muchos piensan, el pib no es solo una comida; ya antes han hablado mal de otros platillos, incluso le han puesto mayonesa a la cochinita, pero nada ocasionó tanto revuelo como hablar de un alimento que evoca toda una cultura milenaria que recuerda con esperanza a nuestros amores que han fallecido.
Cuando alguien habla mal de nuestra cultura, aunque lo haya hecho sin dolo, desgarra el corazón y en especial cuando se le han abierto las puertas hacia ella y la desprecia; sin embargo, eso no amerita los insultos que esta persona y su familia recibieron, en primer lugar porque también son humanos y cometen errores como todos, en segundo porque quienes más fuertes insultos levantaron desconocen la magia de este alimento.
El pib es alegría, esperanza, es el llamado que por el olor bajo tierra invoca a las ánimas de nuestros difuntos para regresar al calor del hogar, el pib significa unión familiar.