A México le urge certidumbre y buen gobierno

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Si de algo estamos cansados la gran mayoría de los mexicanos es de malos gobiernos y esta es la principal razón por la que 30 millones de ciudadanos manifestaron su hartazgo en las urnas el pasado 1 de julio de 2018 y optaron por creer en la opción de cambio que los candidatos de MORENA y su líder Andrés Manuel López Obrador prometieron al país, siendo el principal compromiso acabar con la impunidad y la corrupción de los políticos, así como disminuir la abismal “brecha” que existe entre ricos y pobres.
Quien será desde el primer día de diciembre presidente de la República, AMLO, logró su triunfo gracias a que revirtió la imagen que sus detractores políticos le habían endilgado de ser “un peligro para México”. Con su eterna cantaleta de que luchaba contra “la mafia del poder”, López Obrador cambió su estrategia de hombre rijoso y peleonero en está su tercera y consecutiva campaña presidencial. Inteligentemente mostró un rostro conciliador y no se enfrascó en discusiones con quienes no querían que llegara al cargo de presidente de México.
Conocedor de los anhelos del pueblo, el tabasqueño prometió una cuarta transformación de la nación y hacerle justicia a los desposeídos.Y si algo fue lo que menos hizo dentro de su estrategia en busca del voto el tabasqueño AMLO, fue explicarle a los mexicanos que creyeron en él “la fórmula” que usaría para cumplir con la “cuarta transformación” que se comprometió iniciar en México a partir de que proteste como presidente de la nación, lo que sucederá en 26 días más.Ya ungido como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador debe empezar la etapa de dar rumbo y certidumbre al país, pensando ante todo en el peso que tendrá toda decisión que tome como Jefe del Ejecutivo Federal.
La hora de la verdad empieza para AMLO desde el momento en que tendrá la investidura de máximo gobernante de una nación que ha sufrido de enormes saqueos y despilfarros de parte de individuos que desvirtuaron la actividad política hasta hartar a los ciudadanos que de buena fe les dieron, una y otra vez, su confianza y fueron traicionados.
Certidumbre y buen gobierno es lo que todos los mexicanos esperamos de alguien que, como López Obrador, ha prometido hasta el cansancio la erradicación de la corrupción y la pobreza durante su mandato. Certidumbre y la toma de las mejores decisiones para el país, no ocurrencias ni consultas al vapor, necesitamos de quien dirigirá los destinos de México durante los próximos seis años.
La mayoría de los mexicanos aun desconfía de sus gobernantes y ello no debe de olvidarlo AMLO aunque haya sido el político que más votos ha recibido, 30 millones, para el cargo que ahora tiene en su poder y que puede hacerlo pasar a la historia como el mejor o el peor presidente de México. Todo depende de sus resultados: de sus aciertos y de sus yerros. Si gobierna de acuerdo a lo que la nación requiere y no en base a ocurrencias, entonces México tendrá un mejor destino y prometedor futuro. Si las ocurrencias inciden en sus decisiones, entonces que Dios nos agarre confesados pues ni un temblor nos hará tanto daño a los mexicanos como las malas decisiones de quien está sentado en la silla de Palacio Nacional. Andrés Manuel López Obrador, quien se dice peje pero no lagarto, tiene ante sí la oportunidad de oro de reivindicar la práctica de la política en nuestro país. Debe retomar el sentido de que la política es un medio para servir a los demás y no para servirse de los demás.
A los mexicanos nos urge un presidente que en verdad tome en cuenta las necesidades básicas que requerimos cubrir todos los días como son: alimentación de calidad, vivienda digna, empleo con salarios justos y certidumbre laboral; oportunidad de recreación, acceso a vestido y calzado para nuestras familias. Y sobre todo, vivir en un estado de derecho donde se respete todas las ideologías y se imparta justicia pronta, expedita y apegada a la ley, respetando los derechos humanos de quienes resultan víctimas de los delincuentes y no al revés como hasta ahora ocurre.
Estamos conscientes de que AMLO no la tiene fácil para enmendar todos los problemas que aquejan a México y a la mayoría de quienes nacimos y vivimos en su territorio. También sabemos que no trae una “varita mágica” para que todo cambie a favor de la noche a la mañana, pero con que tenga voluntad política para realizar los cambios que exige y necesita la nación, con eso bastará para que entregue un país mejor al culminar su sexenio. En la etapa de AMLO no pueden tener cabida los pretextos y mucho menos las ocurrencias. Lo que sí debemos tener en cuenta todos los mexicanos, TODOS, es que a diario debemos poner de nuestra parte para cambiar lo que está mal y ayudar así a la transformación del país.