Vergüenza legislativa

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Decir que la verborrea de los diputados fue un circo es ofensivo al espectáculo preparado para divertir sanamente con el arte de los payasos, los trapecistas y malabaristas, y los legisladores ganan mucho más que los payasos y su responsabilidad es más que un acto circense, por ello, lo exhibido esta semana fue una vergüenza legislativa que no tiene por qué repetirse. El mostrarse como verdaderos ignorantes del Derecho es el problema de origen que los lleva a su desprestigio social. El verdadero debate parlamentario debe ser en las comisiones legislativas, en ellas se cumple la verdadera función de defender los intereses públicos, precisamente en las comisiones es donde los diputados del PAN no quieren trabajar, donde los diputados de Morena no saben que hacer y los diputados del PRI quieren seguir con un lamentable simulacro. No quieren estar porque se invierte tiempo para leer estudios, gráficas, se hace reflexión, se paga recursos en asesores y se hacen acuerdos con otros diputados para llevar al pleno una iniciativa que beneficie a los ciudadanos. Los diputados del PAN les falta que lean a Juan José Rodríguez Prats para que les de una catedra de las funciones de un diputado y no las tonterías que hacen. Pero los panistas prefieren apostar al caos, a la politiquería de alcantarilla.
Los de Morena, tiene razón en su sensibilidad, hay cosas que urgen para atender el dañado tejido social, como la violencia en las mujeres. Pero una idea, iniciativa o ley no lo va a resolver, no es pretexto para actuar al vapor. Entiendo, son más ciudadanos que políticos profesionales, y pueden tener las honestas intenciones y llorar en cada sesión del Congreso, pero este estado requiere reforzar sus leyes e instituciones y no mandarlas al diablo. Los legisladores de Morena les guste o no les falta experiencia para que se den cuenta que el PRI o el PAN los quieren chamaquear, más los azules que muestran su desesperación al querer administrar el rencor social al ya no estar sentados en la mesa de negociación con el PRI, como cómodamente lo estaban años atrás, ni se quejaban. Los panistas no terminan de digerir que son tercera fuerza política, ahí los mandaron los ciudadanos con sus votos, aún tienen asqueas. Y el PRI está muy lejos de explicar estar razones, y le apuesta al costo sacrificio. Yo solo digo que a quien no le guste las leyes ni las salchichas, que no vean como se hacen. Por lo demás es simulacro y demagogia. Una posible solución para acabar con la vergüenza legislativa puede ser el aprobar que las reuniones de las comisiones legislativas sean públicas, trasmitirlas en vivo por internet. Por qué también urge el monitoreo ciudadano en el desempeño y alcance de las decisiones de los diputados, saber quien está preparado, quien asiste, quien se asesora, qué debaten, cuáles son los argumentos para modificar la ley, escuchar a todas las organizaciones que quieran participar. Hasta las ganas de chapear se les quitaría.
La consulta. Estoy de acuerdo con la consulta ciudadana como un instrumento que abona a la participación democrática, pero no puedo decir que esté de acuerdo con el cinismo con que se ha mentido en los dos proyectos para el aeropuerto ni con la metodología. Lástima.
Que oportuno. Llegó, tomó protesta y se fue, así de oportuna es la licencia al cargo de regidor que solicitó Manuel Zavala, que oportuno para el alcalde de Campeche que no escuchará el rugir de la estridencia de Zavala, que oportuno para el alcalde que no será interpelado por el aguerrido líder morenista, en el cabildo de Campeche no habrá protestas. A eso le llamo un acuerdo limpio.
Las nuevas funcionarias. Fue cuestión de tiempo, la llegada de Rossina Saravia a Inefec fue más tortuosa que la de Alejandrina Moreno al Conalep, otros querían el puesto, pelearon con todo, pero la decisión no los favoreció. Lanzadas las cartas nos leemos la próxima semana.