Mujeres de dos almas

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En algún lado que no recuerdo, leí que las personas que hablan dos idiomas poseen dos almas.
También teníamos la duda, ya aclarada, de que esas personas sueñan en dos idiomas.
Eso me recuerda a una película que en breve estrenarán en el Campeche Film festival en su quinta edición, en el próximo mes de noviembre: “Soñar en dos idiomas”, en la que se plantea el rescate y la pérdida del idioma zikril, una realidad que sucede en muchas etnias de México, que su lengua materna se ha ido apagando poco a poco hasta extinguirse. Les recomiendo no perderse la película ni el festival.
Pues bien, les cuento que este fin de semana participé activamente en un taller denominado “La mujer indígena, sus derechos y habilidades empresariales”, en donde se reunieron las participantes provenientes de los tres estados que conforman la Península de Yucatán.
Fueron en total 27 mujeres que son activas en su labor como artesanas, empresarias y preservadoras de técnicas ancestrales, rasgos de identidad y lengua maya. Además, ahora son conscientes de la importancia que tienen en su familia y en su comunidad a través de su trabajo que les permite estar empoderadas económicamente.
El taller fue realizado por CIELO México, que es la Federación Indígena Empresarial y Comunidades Locales de México, quienes se encargan de impulsar los proyectos de indígenas para que sus empresas se conviertan en caso de éxito.
Por otra parte, el taller fue auspiciado por el Fondo Canadá, para que continúen sus actividades y que emprendan acciones artesanales para especializar el producto y vender sus piezas con calidad y con distintivos que los hagan únicos en el mundo.
La mayoría de las artesanas que ahí asisten son la muestra de cómo el machismo sí puede dar un paso atrás, de cómo las comunidades indígenas tienen a mujeres que han logrado el empoderamiento y ayudan a sus familias con pleno conocimiento de la importancia de su labor.
También en su mayoría son mujeres que hablan como lengua materna el maya y al mismo tiempo, español.
Ellas poseen dos almas y eso hace que sus personalidades y sus artesanías también tengan dualidad: la belleza y la tradición.
Sus dos almas además, son unos tesoros que siempre están dando más de lo que reciben.
La presencia de esas mujeres llenan todos los sentidos: la vista con la riqueza de sus ropajes bordados en tonos multicolor, los oídos con aquellas anécdotas de cómo han salido de sus zonas de confort para superar el machismo, sus técnicas. El gusto al probar comidas ancestrales que preparan con los recursos naturales de su alrededor, el tacto con las telas, las plantas, los abrazos. El olfato con sus opciones, esencias, la leña humeante para cocinar, el incienso en los corales de las ceremonias.
Sin duda, todos alguna vez debemos darnos el chance de conocer los pueblos mayas, para tocar aunque sea por un instante, la cultura que es nuestra cuna.