Palabras mayores

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Hablar en estos tiempos del tema Seguridad son palabras mayores. Hay motivos y razones sobre la creciente preocupación por el flagelo de la inseguridad, asociado a la corrupción e impunidad que han lastimado al pueblo mexicano y han modificado la percepción de tranquilidad y protección en millones de compatriotas, en particular, de aquéllos que han sufrido de manera directa las consecuencias de la acción delincuencial, así sea en menor grado.
La inseguridad no tiene soluciones mágicas. Elevar la confianza hacia las autoridades y las instituciones encargadas de velar por la protección de las personas, tampoco puede ser combatida por mandatos presuntamente divinos. La incertidumbre que se cierne en distintas regiones del país, que tal parece no tiene “llenadera”, es real.
Pedir a los delincuentes convertirse en los “lobos de San Francisco de Asís” para dejar de cometer fechorías y asesinatos, solo cabe en la mente de los ficticios, pues se necesita más que llamados de amor y paz para detener la ola delictiva que azota en mayor grado entidades debidamente identificadas. Se necesita un trabajo incluyente donde participen autoridades y sociedad. Atacar el mal de raíz, soluciones para modificar la mentalidad de la gente, por principio de cuentas.
Se requiere prevención sí, pero también combate frontal a la delincuencia que redunde en confianza de la población hacia los cuerpos policiacos e instancias judiciales, si se habla de extirpación de la invulnerabilidad e impunidad que parecieran tener quienes delinquen y generan escenarios sangrientos que atormentan y destruyen hogares.
En Campeche, el tema de la seguridad se ha fortalecido a través de estrategias establecidas por el Gobierno del Estado para llegar a la sociedad de manera directa: para orientar a padres de familia, niños y jóvenes sobre la importancia de crear la cultura de la prevención de delitos y respeto a la policía. La Secretaría de Seguridad Pública ha tendido puentes de comunicación para dialogar y conocer de cerca la problemática delincuencial, a través de los comités de vecinos.
Alejandro Moreno Cárdenas ha llevado a cabo una intensa labor de gestión de recursos para fortalecer y profesionalizar a los cuerpos de seguridad pública y procuración de justicia. El número de patrullas se ha incrementado a 300, siete veces a lo que se tenía en 2015, año en que de las 18 cámaras de video-vigilancia instaladas, sólo ocho funcionaban. Hoy, se tiene en funcionamiento 400 cámaras, de una meta de mil.
Haber logrado que Campeche sea el estado número uno en certificación policial, no es cosa de la casualidad. En 2015 sólo se tenían cinco agentes capacitados con nivel internacional; ahora son 515. Al inicio de la presente administración estatal se contaba con 525 elementos certificados; ahora son cinco mil 157.
Se registra en estos tres años una inversión de más de 391 millones de pesos en el fortalecimiento y la profesionalización de los cuerpos de seguridad pública y procuración de justicia. Se tienen más patrullas y equipamiento policial para garantizar la tranquilidad de las familias y consolidar al estado como el más seguro del país. En unos días, serán entregadas 61 nuevas unidades para reforzar y privilegiar este estatus, porque ineludiblemente la gente demanda mayores resultados.
Nunca se va a dejar de cometer delitos. De ser así, no tendría caso la existencia de las policías. Hasta en la región más segura del mundo se siguen cometiendo. La diferencia es que allí son pocos o escasos, pero se cometen.
La seguridad que se goza en esos lugares se debe a una formación socio cultural de sus habitantes, pero también a los cuerpos de seguridad profesionales y adecuados.
Por sobre todas las cosas, lo hecho hasta el momento en el aspecto de seguridad pública ha permitido a Campeche mantener el índice delictivo más bajo del país; un estado donde la paz y tranquilidad tienen un precio altísimo, muy bien valorado y cuidado para evitar que la delincuencia rebase la barrera entre la certidumbre y la desconfianza.