Las aulas construyen

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No importa si para bien o para mal, pero en las aulas se forma a las personas, se construyen futuros y destinos. Las aulas forjan a los hombres y mujeres que estarán conformando el país, el mundo entero.
Pero dentro de nuestras instituciones educativas siempre hay historias que se entretejen, eso ni cómo negarlo. Sobre todo en las universidades públicas donde los jóvenes no solo van a estudiar, donde los maestros no sólo van a enseñar.
Porque en este país que nos tocó vivir, en esta parte de la historia en la que nos encontramos, ya ni siquiera ir a la escuela es algo seguro. Bueno, es seguro, seguro, que nos matan, nos asaltan, nos violan, nos queman vivas a las mujeres y también a los chavos.
En este momento que estamos viviendo, ya no sabemos si vamos a regresar con vida después de salir de casa, aunque sea para comprar tortillas.
Los chicos que ahora estudian en la UNAM se enfrentan a muchas cosas, pero tampoco es algo nuevo bajo el sol, pues como ustedes recordarán, durante el gobierno de Díaz Ordaz, quien no toleraba que nadie criticara su labor como presidente, ordenó que la universidad y otras instituciones donde los jóvenes se manifestaban, fueran militarizadas para lograr un control de los movimientos.
Esto de la historia parece que finalmente sí llegó a ser “olvido”. Apenas a un mes del 2 de Octubre, la matanza de Tlatelolco, vemos nuevamente actos de represión, de vandalismo, de muerte ante jóvenes que quieren manifestarse libremente, tal como lo permite nuestra Constitución Política.
Esta vez no fueron los militares, pues ya no están dentro de las instituciones educativas, en vigilancia. Pero están todavía en vigencia los mentados “porros” que están al servicio del poder, de quien todavía no se devela el rostro.
Pero a alguien no le convino que los estudiantes se aparecieran el 3 de septiembre para manifestarse ante la falta de docentes, de clases; por la existencia de violencia en los planteles como el de CCH Azcapotzalco. Se unieron a ellos jóvenes de otras facultades, de preparatorias y de otros planteles que viven la misma incertidumbre, la de no saber si van a aprender algo y titularse. La incertidumbre de regresar vivos a sus hogares.
Como el caso de Miranda Mendoza, jovencita de solo 18 años que estudiaba en la preparatoria de Oriente, quien no volvió a casa nunca más y cuyo cadáver fue descubierto en una carretera, quemándose.
Ese caso le dolió a los muchachos, también llegaron a la torre de Rectoría para poner una ofrenda floral en honor de su compañera. Todos eran familia UNAM… hasta que los porros los agredieron y muchos de ellos resultaron lesionados, entre ellos Joel Sebastián Meza, cuyo caso ha sido viralizado en las redes sociales por el apasionado método de defensa que su novia utilizó contra los agresores: su pequeño y menudo cuerpo que sirvió de escudo.
En las aulas se forman los hombres y mujeres que estarán al frente de nuestro presente inmediato y nuestro futuro. ¿Qué creen ustedes que tendremos?
Violencia solo genera más violencia.