Las dos caras de la visita

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La visita que realizó Andrés Manuel López Obrador a las ciudades de Campeche y Carmen el pasado fin de semana, constituye motivo de reflexión profunda, entre otras cuestiones, porque a menos de dos meses de recibir la banda presidencial, el tabasqueño ha dado un giro a su política personal y de partido. En estos momentos trascendentales para la vida nacional, si en alguien cabe la prudencia no es en otro que en el señor de Macuspana.
En las giras que AMLO lleva a cabo por el país para agradecer al pueblo la confianza depositada en su proyecto, pero también para fortalecer las estrategias de gobierno que tienen como objetivo cambiarle la vida a millones de mexicanos, se establece a priori la urgencia de desactivar las bombas ciudadanas que él mismo alimentó y encerrar, al menos por ahora, a los numerosos tigres que andan sueltos, confundidos en la espesura de la noche.
Andrés Manuel dividió en dos su gira de agradecimiento por la entidad: la capital campechana y Ciudad del Carmen. Aquí, el señor López dejó una buena impresión a la clase política, incluso, sorprendió a quienes se ubican del otro lado de la cerca y que al final de la jornada tuvieron que reconocer que el próximo Presidente de México tiene proyecto y disposición para darle a los campechanos energía viva y oportunidades de crecimiento.
Alejandro Moreno Cárdenas, que en tres años de trabajo ha puesto los cimientos de la transformación de Campeche y apuntala proyectos de gran envergadura que permiten a más campechanos una mejor calidad de vida, se fortalece con el plan de acción de López Obrador que pondera abiertamente las coincidencias por encima de las diferencias políticas.
El sábado, López Obrador y Moreno Cárdenas ratificaron su disposición para que Campeche y los ciudadanos reciban bienestar y prosperidad; la oportunidad de intercalarse al desarrollo regional a pasos acelerados. Hubo buen ánimo de AMLO en las reuniones que presidió con AMC: respeto, acuerdos, reconocimientos y plena disposición de trabajar juntos, coordinadamente.
Y es que todo tiene una razón de ser. Por lo que se ha visto, Andrés Manuel desea iniciar con el pie derecho la “cuarta transformación”, como le ha llamado a su proyecto de gobierno. En la medida que se desvanezcan los odios y el discurso visceral, en esa proporción se incrementará la confianza de los mexicanos; de los crédulos e incrédulos, para hacer realidad lo que ahora se asienta en el discurso.
Sin negar la cruz de su parroquia existen personajes leales a López Obrador alentando el diálogo y las coincidencias para avanzar juntos por Campeche. Destacan, en orden de importancia, el senador Aníbal Ostoa Ortega, el principal lugarteniente del tabasqueño en el estado, y el coordinador del grupo parlamentario de Morena en la LXIII Legislatura local, José Luis Flores Pacheco.
Pese a todo, en Ciudad del Carmen el buen ánimo de López Obrador fue roto al momento de dirigirse a las miles de personas reunidas en el malecón de la isla; algo que –a decir verdad– no esperaba. Algo que dejó un sabor de boca amargo al Presidente electo, tan así que lo llevó a cambiar el sentido de sus palabras cuando un grupo de supuestos simpatizantes de Morena lo increpó con gritos en contra del mandatario estatal.