Ejemplo de servidor público

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Con más de 23 años en el servicio público, Pedro Euán Xool, originario del municipio de Calkiní, ha prestado sus servicios en diversos departamentos del Ayuntamiento de Campeche, de los más significativos y enriquecedores para su persona. Nos cuenta de su faceta como conservador del centro ecológico de la ciudad donde descubrió innumerables especies regionales y el respeto por el medio ambiente, sin embargo, encontró su verdadera vocación en la Dirección de Turismo como guardián del Museo del Baluarte de San Carlos donde a diario, desde hace más de 4 años, recibe a los visitantes con una gran sonrisa y el ánimo de difundir el mestizaje campechano. Convencido de que no hay tarea pequeña, invita a todos los servidores públicos a siempre dar lo mejor de sí.

¿Cómo empezó su carrera en el servicio público?
Al igual que muchos jóvenes de mi natal Calkiní, era un joven de raíces mayas muy orgulloso de ello, buscando una oportunidad para hacer mi propio camino en la ciudad y poder apoyar a mis padres. Así inicié trabajando en diversos ámbitos, como escritor e incluso diputado local y regidor de la Comuna, y fue en 1995 cuando me invitaron a trabajar en el Ayuntamiento ya como parte de su plantilla laboral, recorriendo diversos departamentos en los que todo ha sido esfuerzo, constancia e ímpetu para hacer bien las cosas sin importar la complejidad de la encomienda.

¿Cómo fue su experiencia en el Centro Ecológico?
Estuve 14 años en el Centro Ecológico donde aprendí muchísimas cosas, desde el trato con algunas especies animales, sus cuidados y la importancia que tienen en nuestro ecosistema. Historias muy impactantes de quienes abandonan a un animal por el simple hecho de ya no poderlas atender o porque no midieron las consecuencias de adoptar una especie no domesticable. La adaptación a un nuevo entorno creo es la parte más difícil para cualquier ser vivo y en el centro ecológico no es la excepción. Durante el tiempo que estuve ahí procuramos brindarles ese trato de calidad y calidez para que se sientan como en casa.

¿Alguna vez imaginó que sería el guardián de parte del patrimonio clave del Estado?
No, y ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Realmente cuando entré a esta dirección pensé que la encomienda sería más administrativa o de vigilancia, pero cómo estar en un museo y no enamorarte de toda la historia que rodea nuestra ciudad, sus fortalezas, su gente, su historia, su mestizaje. Poco a poco fui estudiando acerca de cada uno de los detalles que aquí resguardamos, como la llave de la ciudad, la maqueta oficial de la ciudad amurallada, entre otros tesoros que dan constancia de nuestro legado cultural, mismos que transmitimos a los turistas como parte de mi labor social, nada me da más gusto que los turistas que preguntan, que se enamoran de Campeche y quieren descubrir sus orígenes.

¿Cuál ha sido su mayor experiencia en el Baluarte de San Carlos?
Si bien atender al turismo nacional y extranjero es una constante en todos los museos, poder traducir y explicarles en el dialecto maya al turismo local que también nos visita de otros municipios apartados de la capital y que preservan sus tradiciones y legados es algo muy valioso para mí, porque han llegado mestizas que solo hablan lo básico del español y poder entrar a un museo y saber con certeza de qué se trata cada sala y entender el simbolismo de cada pieza es muy reconfortante, hace que el apego a mi cultura maya siga siendo indispensable aún en una sociedad que tiende a la globalización.

Una entrevista de Anabel Martínez Torres