Ayuda a los más vulnerables

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En un juego de niños ayudando a su papá a contar las monedas y cajas del negocio familiar, encontró su vocación, su pasión por los números y su espíritu inquebrantable por servir a los demás. Así, hoy en día Francisco Javier Matú Hernández es un contador público consolidado y servidor en la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) en Campeche donde se desarrolla como sub delegado, donde todos los días ayuda a resolver las principales dudas de la ciudadanía y a defender sus intereses económicos.

¿Cómo descubrió su vocación?
Desde muy pequeño me gustaba sacar las cuentas en casa, ver qué hacía falta, si nos alcanzaba el dinero y demás.
Ahí siento que nació mi vocación por los números, contando las monedas que llegaban a la caja del pequeño negocio familiar que tenía mi papá o ayudándole a hacer el pequeño inventario, que más bien era acarrear las cajas que entraban y salían, pero me sentía útil, con el paso de los años descubrí que este gusto por los números tenía un nombre, que existía el área contable y que yo quería ser contador público.
Toda mi vida estudié en escuelas públicas y lo agradezco porque gracias al CBTIS No.9, por ejemplo, comencé desde la prepa mi formación por la especialidad que se podía elegir y eso me hizo la vida más ligera cuando estudié la carrera en la Universidad Autónoma de Campeche (UAC).

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Desde mi despacho al frente de la Condusef no hay nada más satisfactorio que ayudar a la gente sin ningún interés de por medio. Hay muchas personas de escasos recursos que no tienen acceso a las herramientas tecnológicas, a veces no saben leer ni escribir y eso los hace vulnerables a este mundo tan globalizado en el que vivimos, y es una satisfacción enorme poder ayudarles a interpretar las cláusulas que se firman o los términos de un convenio que adquirieron, y claro está, ayudarlos a defenderse de algunas injusticias de las que dadas sus condiciones son muy propensos a caer. A veces son problemas que se pueden resolver fácilmente pero cuando se desconoce el tema, pareciera imposible.

¿Cómo fue su llegada a la Condusef?
Como muchos jóvenes encontré una oportunidad a través de una convocatoria, apliqué y finalmente me quedé. Me gusta subrayar esta parte porque a veces como jóvenes, como iniciativa privada, pensamos que no tenemos oportunidad en el sector público pero también, gracias a la apertura de comunicaciones se ha podido transparentar muchos procesos, por eso estoy tan orgulloso de haberme preparado, luchar por mis metas y finalmente conseguir un escalón más, conociendo otro panorama, ampliando mi visión para ayudar a los demás. Y claro, también todo logro es de la familia que confía en mí y en un mejor futuro juntos.

¿Cuál sería su consejo a las nuevas generaciones?
Creo que el principal conflicto es que no sabemos separar el hogar del trabajo y viceversa, por ello mi principal consejo es uno que atinadamente escuché tiempo atrás: “Los problemas del trabajo se quedan en la puerta de tu casa antes de entrar, y los problemas de la casa se quedan en la puerta tu trabajo”. Eso es bien importante, saber disfrutar cada parte de nuestras vidas, en el trabajo el aprendizaje, las lecciones, los triunfos, las derrotas, y en casa, sin lugar a dudas la familia, los hijos, tiempo de calidad y no cantidad.

Una entrevista de Daniel Castillo