Reprueba Mitre la sede alterna de Santa Lucía

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Jannet López Ponce y Pilar Juárez/México

Para que la propuesta de Andrés Manuel López Obrador de construir dos pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía sea viable y opere de manera segura se requerirán estudios que tardarán al menos 10 años, pues en las condiciones actuales tener una operación comercial y simultánea con el aeropuerto Benito Juárez será riesgoso, solo agravará el problema de tráfico aéreo y elevará los costos de operación.
De acuerdo con el estudio presentado por la corporación Mitre y su centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados de Aviación, las dos pistas que propone el equipo del Presidente electo tienen varios riesgos de tráfico aéreo que incluye la seguridad de los vuelos, la vialidad y los riesgos de implementación.
En su estudio Plan Alternativo para el NAIM, el organismo internacional especializado explica que los costos y el tiempo que representará poner en marcha el aeropuerto son riesgos inaceptables.
“El plan alternativo no es considerado viable por Mitre a partir de una perspectiva aeronáutica bajo estándares actuales, tecnología y metodologías de diseño. Y por tanto, existe un riesgo claro y presente de que el objetivo de expandir la capacidad operativa global para Ciudad de México no será logrado con una de las iniciativas representadas”.
Mitre y su Centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados de Aviación, con cerca de 8 mil profesionales en ingeniería y matemáticas, con origen en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), ha estudiado en los últimos 22 años los posibles sitios para el nuevo aeropuerto.
De acuerdo con el estudio, las rutas de aproximación con la operación simultánea de Santa Lucía y el AICM crearon una inaceptable área de “interferencia” en San Mateo, punto donde los pilotos inician la aproximación de descenso. Debido a la proximidad de la Sierra de Guadalupe se complican las maniobras para los pilotos para el libramiento de obstáculos y se compromete la trayectoria de descenso para poder aterrizar en el aeropuerto.
Asegura que Santa Lucía es inviable debido a las limitaciones de espacio, ya que se requiere la demolición de la base militar aérea y la compra de terrenos, escenario poco probable considerando los hechos de Atenco y se expone a las comunidades al ruido severo de las operaciones aéreas.
Además las pistas de Santa Lucía son demasiado cortas para colocar las luces de aproximación que se requieren, incluso en el AICM la longitud de las pistas es limitada.
Por tanto, aplicar el plan que planteó López Obrador desde su campaña “resultará en la creación de un sistema de espacio aéreo congestionado y complicado, que hará muy probable que aumenten las ya importantes demoras del tráfico aéreo y problemas operacionales, lo que complicará el futuro de la demanda aérea en el área metropolitana de Ciudad de México”.
El organismo internacional explica que tener una operación segura de un nuevo aeropuerto se logrará solo con un terreno “a gran distancia” del actual, lo que evidentemente, excluye a la base de Santa Lucía.
Además, el expediente alerta que la cercanía de las pistas de Santa Lucía con la Sierra de Guadalupe complicará las “maniobras necesarias para tener el clima o condiciones inestables” en los aviones al momento de despegar o aterrizar, adicional a que “los controladores no tendrán flexibilidad para secuenciar aeronaves apropiadamente detrás de otras que aterrizan en la misma pista”.
Mitre explica que pese a la inviabilidad y los riesgos de seguridad que implica, en un ejercicio que idealice la realización de este proyecto alternativo propuesto por el Presidente electo será necesaria una serie de estudios que tardarán más de 10 años y que incluye la demolición de la base militar, encuestas fotogramétricas de alta precisión, un análisis meteorológico muy preciso, los análisis aeronáuticos, una reorganización un rediseño de la totalidad del espacio aéreo del área terminal donde operaría el nuevo aeropuerto.
Este informe, indica Mitre, ya había sido presentado de manera general a Morena desde 2015.
Sin embargo, el Presidente electo aseguró que un equipo de chilenos realizaron sobrevuelos en la zona y “sostienen que sí es posible”, aunque reconoció que pidieron un estudio a fondo que tardará hasta cinco meses.

Milenio Diario