Blackface, el rostro de la indignación en EU

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Niños de diferentes orígenes salieron ayer a pedir dulces en Scranton, Pensilvania.  

Inés Bel Aiba/AFP/Washington

La célebre presentadora de televisión estadunidense Megyn Kelly no vio qué problema había en caracterizarse de “negro” para Halloween. Después de una avalancha de reacciones indignadas acusándola de negar el racismo, se vio obligada a dejar su programa en la cadena NBC y suscitó un amplio debate.
Esta polémica en torno a la “cara negra” está lejos de ser nueva: todos los años para Halloween muchos estadunidenses, incluidos estudiantes, se cubren la piel con una capa gruesa de tinta oscura y se dibujan con lápiz labial una boca exageradamente grande para caricaturizar la apariencia de las personas negras.
Pero la “cara negra” (blackface) no es neutral, afirma David Leonard, profesor de la Universidad del Estado de Washington y autor de varios artículos sobre el tema.
La práctica se remonta a los minstrel shows, los espectáculos de juglares surgidos en la primera parte del siglo XIX, durante los cuales los blancos ennegrecían sus rostros para encarnar a los negros con los ojos muy abiertos, siempre presentados como ingenuos, ignorantes, perezosos y, a menudo, adornados con características animales.
“El blackface se ha usado para representar a los afroamericanos como no humanos, para justificar y normalizar la violencia” contra ellos, enfatiza Leonard. “La historia del blackface es una historia de violencia, demonización, racismo”.
A pesar de las polémicas recurrentes de los últimos años, Megyn Kelly fustigó a la “policía de disfraces” en su programa de hace ocho días. “Debo advertirles”, le dijo a su audiencia. “Estoy enfadada por el tema de los disfraces de Halloween esta mañana, francamente lo políticamente correcto se pasó de la raya”, agregó la presentadora, quien, cuando aún era una de las estrellas de la cadena conservadora Fox, aseguró que Jesús y Santa Claus eran “blancos y punto”.

Las reacciones contra Kelly
Inmediatamente estalló la indignación en las redes sociales, e incluso muchos de sus colegas condenaron sus palabras. “Ella le debe una disculpa (…) a las personas de color de todo el país”, afirmó Al Roker, presentador del clima en el mismo canal.
Dada la magnitud de las reacciones, Megyn Kelly se disculpó en un comunicado a sus colegas unas horas después de sus controversiales comentarios. Al día siguiente, arrepentida y con lágrimas en los ojos, se disculpó nuevamente, esta vez en el aire.
Pero el escándalo siguió creciendo y Megyn Kelly ya estaba en problemas debido a la disminución de la audiencia. Hasta que NBC anunció que ya no presentará el Today Show.

“Privilegio blanco”
Para David Leonard, los comentarios de Megyn Kelly son síntoma de la negación persistente en muchos estadunidenses de una parte de su pasado, así como un “privilegio blanco bien arraigado” que les permite ignorar episodios completos de una dolorosa historia.
El clima político actual no facilita las cosas, agrega el experto, quien aseguró que el presidente Donald Trump promueve un discurso de “victimización de los blancos” y evita avanzar en esta cuestión.
El caso de Megyn Kelly “debe marcar el comienzo de un debate, debemos tener un momento de reflexión en este país”, agrega al canal ABC.
“Puedes disfrazarte de Diana Ross”, concluye. “Simplemente no te pongas pintura negra en la cara”.

Milenio Diario