¿Quién realmente manda en el panismo local?

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El miércoles pasado llegó a Campeche a hacer campaña proselitista en busca de la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional, Marko Cortés y ahí quedó en claro el cisma que, aunque lo quieran ocultar, se registra entre la dirigencia estatal y el oportunismo de nuevos militantes que paulatinamente comienzan a apoderarse de esa ”franquicia” y anticipa traiciones entre blanquiazules del patio.
En la visita del que apunta a ser el próximo dirigente nacional panista, que dicho sea de paso, demostró que desconoce lo que ocurre en ese partido en Campeche, fue más que notoria que los que estuvieron en su apoyo fueron los nuevos panistas, y uno que otro de los que el PAN les ha retribuido mucho en cuanto a cargos políticos, como el tres veces alcalde de Candelaria, pero también que la dirigente saliente y el dirigente entrante no se quedaran, ni participaran en ese evento de escasa convocatoria.
Y es que la convocatoria para este evento no superó las 170 personas que no llenaron las 204 sillas rentadas a la administración del Centro de Convenciones Campeche XXI. La ahora ex dirigente local, Yolanda Guadalupe Valladares Valle, quien llegó con anticipación al evento, y el actual dirigente, Pedro Cámara Castillo sostuvieron una brevísima reunión con Cortés, quien llegó tarde a ese evento, al parecer para hacer tiempo y esperar que se desocupara el alcalde de Campeche, Eliseo Fernández Montúfar, quien siempre sí llegó, pero al final del evento.
Ni Valladares Valle, ni Cámara Castillo se quedaron en el evento. “La Jefa Yola” desapareció. Cámara Castillo permaneció solitario en las escalinatas del exterior del Centro de Convenciones y preguntó a los que salían, si ya había concluido el acto. ¿Ruptura o desinterés?
Adentro, Marko Cortés, seguramente mal informado se desvivía en loas a Fernández Montúfar a quien torpemente calificó como el panista que hizo historia al ser el primero en ganar la alcaldía de Campeche para el PAN. ¿Y Carlos Ernesto Rosado Ruelas fue sólo una ilusión o un holograma? Mal hicieron los que organizaron la visita de Marko Cortés al no informarle la realidad del panismo campechano, pues lo orillaron a hacer el ridículo.
Los panistas se enfrentan a una situación que raya en la desesperación en el Congreso del Estado, presentan iniciativas y puntos de acuerdo disparatados; la estrategia es confundir a la ciudadanía, pues, según se dice, siguen la misma línea de quien ahora los comanda: victimizarse, pues eso ya les dio resultados y le apuestan a esa línea.
Sin embargo, en su estrategia se cuidan entre ellos, bueno casi todos, pues es Merk Estrada a quien le encomiendan la presentación de esas propuestas fuera de lugar y que de antemano saben que están condenadas al fracaso. Lo exponen a que los diputados contrarios, especialmente del PRI, le señalen sus errores personales y los de su propio partido que, en honor a la verdad, sí demuestran incongruencias tanto dentro como fuera del Congreso.
Por otra parte llama la atención que luego de 12 sesiones de la actual legislatura, sean muy pocas las iniciativas presentadas, predominan los puntos de acuerdo, los exhortos, que no tienen mayor peso ni repercusión entre funcionarios e instituciones. Tanto panistas, como morenistas han abusado de los puntos de acuerdo y se han enfrascado en discusiones estériles que han convertido las sesiones legislativas en auténtico circo de tres pistas.
No se proponen iniciativas y en contraparte los legisladores están al acecho en el punto de asuntos generales para subir a la tribuna no a proponer, sino a lanzarse indirectas, insultos, generar polémica, poner apodos y viola el reglamento con alusiones personales y reprocharse todo lo que se les antoja u ocurra ante la complacencia de una mesa directiva que ha demostrado desconocer sus funciones y se limita a pedir compostura a los asistentes, acarreados, perdón, invitados de los panistas y priístas que lanzan improperios.
Así, entre insultos, con los panistas al borde de la desesperación por sentirse solos y no apoyados por ningún otro partido, con los priístas y sus aliados listos para defenderse, con los “morenos” en su papel de no hacer parejura con nadie, y con un perredista “picapleitos”, Luis García Hernández cuya única finalidad parece ser atacar sistemáticamente a los panistas, transcurren los días sin ton ni son en la LXIII Legislatura. ¿Hasta cuándo? Al tiempo.