Un cineasta apasionado

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Por: Daniel Castillo

Jonás Sánchez Balam, un joven con apenas 22 años y muchos proyectos en el camino. Es originario de Calkiní, es el más grande de dos hermanos y actualmente cursa el séptimo semestre de la carrera de Ingeniería en Mecatrónica en el Instituto Tecnológico de su municipio.
Ha representado a Campeche a nivel nacional, y a nivel internacional en países como Brasil, Colombia y Perú, pero no desarrollando sus habilidades en mecatrónica, sino aplicando su más grande pasión, en el cine, produciendo cortometrajes.

¿Cómo te nace el gusto, la pasión por la cinematografía?
Me nació cuando estaba en tercero de secundaria, en el año 2011, cuando salió la convocatoria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a nivel estatal para presentar un comercial sobre las carencias en las escuelas, se trataba de resaltar las problemáticas generales en los planteles y gracias a que mis compañeros y mis padres me impulsaron, participé con la problemática de la Secundaria General número 3 de Calkiní y gané el primer lugar a nivel estatal.

¿Ya habías hecho algún trabajo previo relacionado con el cine?
Sí, conocí a un amigo que es cineasta campechano, Adal Trujeque, y con el empezamos a hacer proyectos, me empezó a invitar y es donde nace mi amor por el cine, y todo este tiempo he estado con él en diversos proyectos, y todo lo que aprendí de él es lo que pongo en práctica porque no ha tomado ningún curso especializado.

¿Cuál es tu especialidad en los cortometrajes?
Me dedico a hacer los guiones y los produzco, tengo un equipo de jóvenes que he empleado en mi empresa de producción que empecé hace dos años, traté de buscar a jóvenes adolescentes que tuvieran interés por el cine, ahorita tengo un grupo de 10 a 15 jóvenes, los cuales van aprendiendo de este arte y además ya no se distraen en otras cosas y usan sus talentos en cuestiones positivas.

¿Cómo es que sobresales a nivel Nacional?
El Sistema DIF Nacional publicó una convocatoria para un concurso de cortometrajes, me animé con mis padres a entrarle, pero ya quedaban como cuatro días para cerrar las inscripciones, así que grabé un cortometraje y me puse a editarlo, en total lo escribí, grabé y terminé en 16 horas, con el tema sobre los valores de la familia.
El DIF estaba armando campaña de valores, y mi trabajo se llamó “El Sentido de la Vida”, de los 32 estados que participamos, fueron 500 proyectos en total, y de todos ellos resulté en el tercer lugar nacional.

¿Qué vino después de este logro en tu trayectoria?
Salió otro concurso de multimedia en cortometrajes, “Virtualismo”, fuimos en pareja con mi compañero Javier Minoru. En la etapa peninsular realizada en Yucatán ganamos medalla de oro, lo que nos acreditó para participar en Guadalajara, Jalisco, en la etapa Intercontinental. Ahí obtuvimos la medalla de platino, que es la presea más grande, y de ahí saltamos directo a Brasil.