El ritmo en el alma

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“Cuando bailas puedes disfrutar el lujo de ser tú mismo”. (Paulo Coelho)

Lizet Castro Herrera
* Directora de la Compañía Independiente de Salsa Infantil y Juvenil “Soneritos Latinos”
*Docente del Centro Cultural “La Chácara”
*Más de 18 años dedicados a la danza

Para Lizet Guadalupe Castro Herrera, más de 18 años de dedicados a la danza representan muchas satisfacciones, pero sobre todo, que con su experiencia y su profesionalismo, se ha generado un semillero de talentos en el arte de la danza, con destacados bailarines y talentosos coreógrafos campechanos, entre ellos Silvana Sánchez, Damián Cardozo, así como Yáscara Martínez.
Egresada de la Escuela de Educación Artística del Instituto Campechano, de la generación 1996-2000, la maestra Lizet actualmente imparte sus cátedras de danza en el Centro Cultural Infantil “La Chácara”, donde en un principio transmitió sus conocimientos a niños y actualmente su enseñanza esta dirigida a los jóvenes.

¿De dónde nace su inquietud por la danza y su
formación docente en dicha disciplina artística?
Fue algo muy curioso, porque en la preparatoria egrese con la especialidad de Turismo, e imaginándome que me dedicaría a ello, presenté mi examen en otra carrera profesional muy diferente a la Educación Artística, la cual apruebo, pero me doy cuenta que no era lo que quería y no me interesaba el plan de estudio, por lo que ingreso a la Escuela de Educación Artística del Instituto Campechano donde me gradué.

¿Después de terminar la carrera, cómo llega a la Chácara?
Por fortuna, se me abren las puertas del Centro Cultural Infantil “La Chácara”, donde se me da la oportunidad de la docencia de la formación artística de la danza folclórica a grupos de niños, lo cual me permite asumir la responsabilidad de encargada de la Compañía Infantil de Danza Folclórica del mismo Centro.

¿No fue complicado impartir sus conocimientos en los niños?
Aquí lo importante es que se inculque entre ellos ese gusto por aprender la danza folclórica y transmitirle a la niñez la importancia de no perder las tradiciones y las costumbres a través de la danza, aunque claro que si es difícil, pero con los conocimientos se buscan las estrategias para que a las niñas y niños les llegue el gusto por la danza folclórica.

¿La niñez cómo asimila la danza folclórica?
Realmente los niños son como esponjitas, quienes absorben absolutamente todo y en la manera que uno los vaya enseñando, ellos simplemente lo reproducen, y de ahí depende de los maestros la pasión con la que se le enseña para que lo puedan aprender fácilmente, pero sobre todo, con mucha paciencia y dedicación, para hacer trascender las danzas folclóricas y que eso nos identifica como mexicanos.

¿Esa es la parte muy particular para hacer que la niñez aprenda la danza y surja el gusto por continuar en la disciplina artística y tener presentes la importancia de la identidad cultural?
Definitivamente que es un deber, sobre todo que conozcan primero que nada el folclor campechano y más adelante se les pueda ir enseñando danzas y bailes tradicionales de otras entidades del país, pero lo importante es que lleven en la venas la herencia dancística de nuestro estado y su esencia.

¿Actualmente a quiénes imparte los cursos?
Ahora estoy a cargo de la Compañía Juvenil de Danza, atendiendo a los jóvenes, la cual la integran alrededor de 15 jóvenes y se hace un poco difícil porque cursan sus estudios de preparatoria y uno se tiene que adaptar a sus horarios escolares para que no se pierda el grupo.

¿Qué otras cosas ha aportado a la danza?
Independientemente de mi vocación a la danza folclórica, se me ocurrió impartir el género de la salsa y es mucho más interesante transmitirlo, un ritmo que en definitiva se puso de moda, a los niños y jóvenes, por lo que actualmente, a parte, soy la directora de la Compañía Independiente de Salsa Infantil y Juvenil “Soneritos Latinos” de la Academia de Salsa “Sabor Latino”.

¿Qué le llena de satisfacción de estos logros?
Pues me quedo con la satisfacción de que puedo decir que he sido maestra de grandes bailarines y coreógrafos campechanos, entre ellos Silvana Sánchez, Damián Cardozo, así como Yáscara Martínez, en sus diferentes disciplinas, quienes forman parte de un semillero de artistas y que en su momento aprendieron la danza desde niños.

 

Por: José May