Las cadenas del amor

44

LAS GORDAS TAMBIÉN…
KARLA SANSORES

 

Hace aproximadamente 100 años, Emma Goldman, quien fue una paradójica impulsadora de los derechos de la mujer, en tanto criticaba el feminismo de su época, es uno de los íconos femeninos hoy en día; escribió sobre el matrimonio.
Su texto “Matrimonio y amor”, publicado en una compilación titulada Anarchism and Other Essays explica puntualmente las ventajas pero sobre todo, las desventajas para los hombres y las mujeres que se casan.
Por supuesto, desde entonces ya se sabía que el que menos desventajas tiene es el hombre. Sin embargo, sigue siendo un rol de géneros que ambos los aliena.
En el caso de los hombres, la mayor desventaja es la económica, pues al estar casado, se ve obligado a trabajar y ser el sostén absoluto de la familia. Sin embargo, tiene privilegios, acciones permitidas por la sociedad, tal como el de conservar a los amigos y la libertad de salir solo a sus diversas diligencias, conserva a sus amigos y las actividades de entretenimiento. No sé ve obligado a educar, criar o cuidar a los hijos ni a ejercer acciones para conservar la limpieza del hogar.
Goldman explica que mientras para una mujer, en el matrimonio tiene como premio al hombre, el hombre se ve coartado en el aspecto económico:
“El premio de la mujer es un marido, ella lo paga con su nombre, con sus íntimos sentimientos, con su dignidad, su vida entera, y hasta la muerte de una de las dos partes. Así, para ella, el seguro del matrimonio la condena a una vida de dependencia, al parasitismo, a una completa inutilidad, tanto individual como social. El hombre, también, paga su juguete, pero su radio de acción es más amplio, el matrimonio no lo coarta tanto como a la mujer. Sentirá sus cadenas más bien por el lado económico”.
Emma Goldman creía que era mejor estar en unión libre, pero en la sociedad de su época una mujer que ejerciera libremente su sexualidad sin estar bajo el amparo matrimonial, quedaba descartada para el mayor bienestar al que podía aspirar una mujer, es decir estar casada.
¿Cuántas cosas habrán cambiado 110 años después? Si bien la economía mundial ha obligado a las mujeres a trabajar, es mucho más común encontrarse parejas que te ayudan en los quehaceres domésticos e incluso, muchas pueden dedicarse, sin temor a la crítica, a sus profesiones y a sostener económicamente el hogar mientras los varones están a un lado para echarle porras.
La contraparte es lo que siempre comentamos: el miedo que generan con las agresiones hacia mujeres nos contagia a todas. No queremos saber que pese a las capacidades que tenemos, todavía nos da terror salir a la calle y no volver con vida.
La violencia en palabras, física, emocional o económica a la que las mujeres se ven sometidas a veces rayan en el ridículo pero son reales. A más de una centuria, tal parece que no hay avances sino retrocesos

GORDITOS Y BONITOS
Esta semana el revuelo fue el actor Sergio Goyri, que no creo fuera el único que dijera las palabras, quién se fue de boca: si esposa transmitió un en vivo en facebook en el que se alcanzó a escuchar un “pinche india” para referirse a Yalitza Aparicio. No me preocupa su opinión hacia el trabajo de una actriz sino la violencia con la que todavía, en todos los niveles sociales, se trata a las mujeres. ¿Qué nos falta para erradicar el machismo?