Murió el káiser de la moda

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Choupette constantemente colaboraba con grandes marcas de moda y ganaba tres millones de euros al año.

Estrella planetaria de la alta costura, Karl Lagerfeld, murió a los 85 años de edad, reinventó con brillantez la casa Chanel durante más de 30 años mientras construía su personaje casi teatral, famoso por su aspecto, sus frases lapidarias y su erudición.
Con su cabello blanco siempre recogido en coleta, sus sempiternas gafas de sol, sus cuellos almidonados, sus guantes y su verborrea, el diseñador alemán, apodado a veces el Kaiser, tenía una apariencia perfectamente reconocible. Tan narciso como propenso a la autoburla, cuando perdió 42 kilos en 2002 afirmó que era para ser una “buena percha” y poder entrar en la ropa que entonces diseñaba Hedi Slimane para Dior.
Pero detrás de esta figura de lengua afilada se escondía un hombre intuitivo que sabía captar mejor que nadie las necesidades de su tiempo. Como en 2004, cuando bajó de su pedestal para diseñar una colección cápsula para el gigante sueco de la moda H&M, hoy algo completamente normal. Nacido en Hamburgo, Lagerfeld siempre mantuvo un aura de misterio en torno a su fecha de nacimiento. Varios diarios alemanes, basándose en documentos oficiales, afirman que vio la luz el 10 de septiembre de 1933. Él dijo haber nacido en 1935, en una entrevista a la revista francesa Paris-Match en 2013, en la que decía que su “madre había cambiado la fecha”.

INFANCIA
Tuvo una infancia feliz pero aburrida en una zona recóndita del campo alemán durante el nazismo, entre un padre industrial y viajero, y una madre con una fuerte personalidad, gran lectora pero poco afectuosa que le inculcó la pasión por la moda. El pequeño Karl dibujaba vestidos mientras soñaba con París, adonde llegó en la adolescencia. En 1954, ganó un concurso organizado por el Secretariado Internacional de la Lana, empatado con Yves Saint Laurent, con quien simpatizó antes de enemistarse irremediablemente. El diseñador Pierre Balmain lo contrató. Lagerfeld permaneció tres años en su casa de moda antes de convertirse en el director artístico de Jean Patou. Adicto al trabajo (“Nunca he pensado en la jubilación”, dijo en alguna ocasión), encadenaba las colecciones compaginando su trabajo con la fotografía. Era él quien firmaba las campañas de Chanel.

SU GRAN AMOR
La gata Choupette se convirtió en una de las partes más importantes de la vida del diseñador alemán Karl Lagerfeld Esta gatita no era para Lagerfeld una mascota como cualquier otra, ya que la mente maestra detrás de Chanel mencionó que era su verdadero amor y podría ser la heredera de sus 125 millones de euros. En abril de 2018, dijo a la revista Numeró que “Choupette es la heredera de mi fortuna, sí. Junto con otros. No se preocupen, hay dinero para todos”.
Pero el verdadero amor hacia Choupette fue revelado durante una entrevista con CNN en 2013, en la que Lagerfeld se arrepintió de que “aún no hay matrimonio entre animales y humanos… jamás hubiera pensado que me enamoraría de un gato”.
Lagerfeld contó a CNBC que Choupette llegó a sus manos de casualidad durante una Navidad, cuando uno de sus amigos le pidió que cuidara a su gatita birmana mientras salía de viaje, “pero cuando regresó, le dije que Choupette que se quedaría conmigo y se convirtió en la gata más famosa y rica del mundo”.
houpette se volvió tan famosa que de acuerdo con El País, luego de sacar su libro Choupette: The Private Life of a High-Flying Fashion Cat (Choupette: La Vida Privada de un Gato de la Moda de Alto Vuelo) , comenzó a cobrar tres millones de euros al año por colaborar con marcas de moda. La gatita lleva una vida de lujo, ya que además de tener más de 130 mil seguidores en Instagram, cuenta con su propio guardaespaldas, chef y dos cuidadoras que la atienden en cualquier cosa que necesite. Algo que Lagerfeld nunca permitió es que Choupette hiciera “trabajos vulgares” como ser la imagen de alimento para gato, sino que trabajaba mano a mano con modelos para portadas de revistas, aparecía en publicidad para automóviles y era la imagen de una marca de maquillaje japonesa.

LOS LENTES DE SOL
Un accesorio que nunca faltó en la vida de Karl Lagerfeld eran sus lentes de sol y sólo en muy pocas ocasiones fue fotografiado sin ellos. Lagerfeld, quien murió a los 85 años de edad, no usaba los lentes oscuros por vanidad o por algún padecimiento en su vista, sino que como confesó al diario alemán ZEITmann, los utilizaba para proteger lo más preciado que tenía: sus ojos.
El diseñador de Chanel por más de 30 años dijo que en 1967 estaba en un bar con una amiga y un hombre con quien ella había tenido una relación, le pegó con un vaso en el ojo al tratar de derramar la bebida en su cabeza. Afortunadamente, Lagerfeld salió ileso porque estaba usando unos lentes por su miopía. “Entonces me di cuenta de que los ojos son lo más preciado que tengo. Y desde entonces no salgo más de casa sin lentes”, afirmó el ícono de la moda.
Pero la protección no es la única razón por la usaba lentes de sol. En el libro Karl Lagerfeld y yo, Arnaud Maillard —asistente durante 15 años del diseñador— dijo que también los aprovechaba para “echar una siesta discreta en reuniones de trabajo” o cuando alguien le aburría. Por último, el diario Mirror reveló que Lagerfeld dijo durante una entrevista que los lentes de sol le servían para que no lo observaran. “No quiero que todos puedan ver mis expresiones faciales”, contó el diseñador.