El maestro de los versos

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“Yo soy como mi casa: Siempre abierta/ al sol, al viento, al gozo y al amigo,/ al aguador, al perro y al mendigo /y al piadoso dador de mano cierta” (Brígido Redondo)

Brígido A. Redondo
*Cuenta con más de 20 publicaciones y aparece en 6 antologías poéticas
*Alrededor de 21 premios por su obra literaria
*También ha escrito teatro, su obra más exitosa: Teresa Panza, galardonada internacionalmente

Nacido en Sabancuy, Campeche, el 8 de octubre de 1944, Maestro en Educación Primaria por la Escuela Normal de Profesores del Instituto Campechano, Licenciado en Derecho por la Universidad del Sudeste y Licenciado en Literatura Española por la Escuela Normal Superior de México, el poeta campechano Brígido Aureliano Redondo Domínguez, asegura que si volviera a nacer haría todo exactamente igual.

¿Cómo ha sido combinar sus dos pasiones: enseñanza y poesía?
A lo largo de mi vida me dediqué a dos cosas, a enseñar y a escribir, al grado que llegó un momento en el que no sabía si era un poeta que daba clases o un maestro que escribía versos, tan juntas estaban las dos cosas que no podía separar una de otra, así que opté por llevar la poesía a las aulas y la convertía en el objetivo operativo de mi clase, y logré en cada clase poner un toque de espíritu, del poeta y otro del maestro.

A lo largo de los años ha recibido diversos reconocimientos por su trayectoria como poeta y escritor, ¿cuál de todos ha sido el más importante?
Todos son importantes, el que digan cosas positivas de mí es conmovedor, me da fuerzas para seguir trabajando en esto que desde hace años ha sido mi pasión, mi vida y con lo que me voy a ir, pero debo decir que para ser una persona que ha sido reconocido a nivel nacional, internacional y hasta mundial, en mi corazón siempre están las muestras de cariño de mi gente, de mi estado, de las viejas y las nuevas generaciones, porque me consideran un campechano que ha aportado mucho al estado y a la poesía.

¿Cómo se describe en su papel de poeta?
Creo que he cumplido con mi meta que era dejar huella en este mundo que aun tenemos a nuestro cargo, pero tengo claro que al poeta dios le da el primer verso, el resto de los versos que van a formar parte del poema son su responsabilidad.

¿Cuáles han sido sus aportaciones a la poesía?
He escrito muchos libros, poemas, sonetos y demás cosas que me han llevado a ser la persona que soy hoy en día, pero si debo destacar una, sería el ser el autor de la obra “Teresa Panza” que cuenta con la dirección y actuación de Lourdes Ávila Reyes, una obra que este 2019 cumple 14 años de existencia y ha sido reconocida y galardonada en diversos escenarios del país y el extranjero, como el Festival Internacional de Teatro de Pequeño Formato de Miami, Florida, e incluso, se ha presentado en la región de La Mancha, España.

Existe uno de sus libros en donde señala una experiencia vivida en el extranjero ¿Cómo lograr plasmar una tragedia que cobró vidas y convertirla en poesía?
En 1967 hubo una matanza de unos niños en una escuela, en una aldea de Israel, en esa aldea entraron unos asesinos a sueldo y tomaron de rehenes a los niños y se apropiaron de la escuela, avisaron al ministro de Israel que si no soltaba a las personas que tenían en su poder, matarían a los niños en venganza. El ministro no firmó el pacto con ellos y ellos mataron a todos los niños de la escuela, a los maestros, esos días de la matanza yo estaba en un viaje por colima y al salir rumbo a la ciudad de México, me entere por las noticias de este lamentable hecho y decidí al llegar a Campeche, escribir un largo poema que se convirtió en un libro que se llama, “Palabras para matar un sueño”, ese libro habla de ese episodio, una escritora que pasó por Campeche descubrió el libro, y meses después, me hablaron para decirme que me iban a conceder el Premio Humanístico por ese poema que hice en memoria de todos aquellos niños a quienes les cortaron su vida, sus alas y sus sueños.