Ola militar asalta las elecciones de Brasil

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La Bolsa de valores de Sao Paulo ganó ayer 4.57% al mostrar optimismo por los resultados del candidato de la ultraderecha.

Agencias/Rio de Janeiro-Sao Paulo

Al menos 70 candidatos militares consiguieron algún cargo o escaño durante la disputa electoral de este domingo en Brasil, la mayoría de ellos en el Legislativo donde cuadruplicaron su presencia.
Impulsados por temas como la seguridad pública y el combate a la corrupción, 961 candidatos militares se postularon para alguno de los cargos de elección popular, de los cuales al menos ocho por ciento consiguió ser elegido, según la estatal de noticias Agencia Brasil.
Otros, como es el caso del capitán de la reserva del ejército y candidato presidencial de la ultraderecha Jair Bolsonaro, tendrán que esperar el balotaje del próximo 28 de octubre.
Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura que imperó en Brasil entre 1964 y 1985, obtuvo 46% de los votos pero no consiguió la presidencia en primera vuelta, por lo que tendrá que medirse de nuevo con Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT) y quien ocupó el segundo lugar con 29% de los sufragios.
Lo mismo ocurre con tres estados cuyas gubernaturas tienen candidatos militares que deberán esperar a una segunda vuelta para saber si son elegidos.
Entre ellos está el aspirante al gobierno de Río de Janeiro, el ex juez federal Wilson Witzel del Partido Social Cristiano (PSC), también ex infante de Marina, un novato en la política.
Entre los candidatos que se declararon militares ante la justicia electoral en sus postulaciones, al menos 79 nombres fueron confirmados en escaños del Congreso Nacional y en las asambleas estatales, lo que supone un número casi cuatro veces mayor que en las elecciones de 2014.
Entre ellos ya están asegurados dos escaños en el Senado y 22 en la Cámara baja. En los estados, el número supera los 60 legisladores regionales.

A ritmo de Twitter
Jair Bolsonaro reanudó este lunes su campaña en las redes sociales al escribir en su cuenta de Twitter que piensa, al ganar la presidencia el próximo 28 de octubre, “reducir el número de ministerios, eliminar y privatizar (empresas) estatales, (…) descentralización del poder dando más fuerza económica a los estados y municipios”.
Bolsonaro no ha hecho campaña en las calles desde que el 6 de septiembre recibió una puñalada durante un acto electoral, que lo puso al borde de la muerte.
“La elección es de ustedes: ser gobernados por alguien limpio o por un poste mandado por un preso por corrupción”, escribió en relación a Haddad, al que las últimas encuestas del sábado daban en empate técnico en una segunda vuelta.
De su lado, Haddad viajó a la ciudad de Curitiba (sur) para visitar al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva donde cumple una pena de 12 años de cárcel por corrupción y lavado de activos.
“Voy a conversar con las fuerzas democráticas del país, representadas por algunas candidaturas” como la de Ciro Gomes (centroizquierda) -tercer lugar- y la de Guilherme Boulos (izquierda) y con algunos gobernadores, dijo Haddad a la prensa al término del encuentro con su mentor.
La fuerza de Bolsonaro también se dejó sentir en el Congreso. El Partido Social Liberal (PSL), al que el ultraderechista se afilió en marzo, pasó de 8 a 52 diputados (de un total de 513), entre ellos su hijo Eduardo. E irrumpió con 4 escaños (de un total de 81) en el Senado, entre ellos el obtenido por otro de sus hijos, Flávio.
En cambio, el PT prosigue su erosión, aunque se mantiene como principal fuerza de la Cámara. En la elección de 2014 logró 69 escaños y ahora ganó 56. En la cámara alta, perdió 7 de sus 13 senadores.
Los mercados celebraron con fuertes alzas lo que considera ya una victoria de Bolsonaro. El índice Ibovespa de la Bolsa de Sao Paulo ganó 4.57%.

Milenio Diario