Puntadas de perseverancia

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Por: Ana Patricia Peña Uj

Enriqueta Alvarado Sandoval

*20 años de trabajar en el taller de costura
*Desde niña aprendió a costurar
*Trabaja para academias de danza, comparsas del Carnaval y más

Enriqueta Alvarado Sandoval es ejemplo de amor a la profesión de modista, ya que pese a ser maestra jubilada continúa con su taller “Ketal multiconfecciones” para llevar a cabo esta labor que le ha dado el reconocimiento de autoridades, especialistas en el tema, pero sobre todo de los clientes que son su mayor satisfacción al continuar con esta profesión que inició al aprender de su madre desde la infancia en su hogar en Sihochac, Champotón.

¿Desde cuándo inicio su gusto por el corte y confección?
Yo creo que ha sido de toda la vida, desde que hacia pininos para alcanzar la máquina de coser de mi madre, que nos hacia ropa a mí y a mis hermanos de manera empírica; desde entonces me gustó, no alcanzaba el pedal pero yo empecé a hacerlo y cuando iba a la Primaria tomé clases con una modista de mi pueblo.

¿Aparte de modista en que más se ha desempeñado?
Daba Clase de corte y confección en la Secundaria #4 de Hopelchén, posteriormente en la escuela secundaria 8 de Samulá, en la Federal 7 donde también impartí clases de artística, para retornar con estas materias a la escuela de Samulá. Luego me jubilé y a mis 64 años, me dedico de lleno al taller de confección.

¿Qué nos puede comentar de Ketal multiconfecciones?
Es mi taller de costura que tiene más de 20 años y donde laboran conmigo cerca de 15 personas y estoy bastante satisfecha de todo lo que ha crecido y poder seguir haciendo esto aún a mi edad, con el éxito que hemos tenido, gracias a mi gran equipo de trabajo. Trabajamos para escuelas de baile, comparsas de carnaval, el último gran trabajo fue para el estudio de danza Soul Dance que actuó en el FICH2018.

¿La familia como ha tomado su dedicación a esta profesión?
Pues creo que tengo el apoyo de toda mi familia, desde mis hermanos, sobrinos e hijos, ya que muchos de ellos en diversas etapas de su vida han colaborado conmigo en el taller ya que cuando mi hija vivía en Mérida me ayudaba comprando material y contactándome con proveedores de esa ciudad, así como mis sobrinas cuando viajan a ciudad de México, así como a mi hijo que me apoya en el área de bordado, en general todos.

¿Cree que este oficio está desapareciendo?
Desgraciadamente es una realidad que hay muy pocas modistas actualmente y se ha perdido ese gusto por el corte y confección, en mi época la mayoría o todas las mujeres tenían que saber coser, en la actualidad ya no quizá la tecnología ha venido a tumbar todo eso y la gran facilidad de comprar la ropa ya lista hasta en los supermercados.

¿Qué le falta por hacer a Enriqueta?
Pues es mi sueño e ilusión poder dar cursos para principiantes, intermedios o avanzados, con tips que uno va a prendiendo a lo largo de todos estos años de trabajo y ojala lo pueda hacer realidad algún día, por lo que a las personas que se quieran dedicar a este oficio les digo que no lo piensen dos veces, ya que es un trabajo muy noble que siempre se tendrá un trabajo con mucho éxito y se estará al tope de trabajo si les gusta y se hace bien, logrando grandes cosas en este noble oficio.