La renovación de la dirigencia del PRI a la vuelta de la esquina

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Pasada la efervescencia del proceso electoral y ante un escenario un tanto incierto en el que a nivel nacional los cúpula priísta se reagrupa para convertirse en oposición responsable, aquí en el patio ya se manejan nombres para un cambio en la dirigencia estatal y donde el actual presidente Ernesto Castillo Rosado deberá entregar el cargo no por otra cosa más que por lo que indican el compendio estatutario del tricolor.
En los denominados “mentideros políticos” y en las redes sociales ya se manejan nombres, supuestos aspirantes a ocupar la dirigencia de la sede partidista de la avenida 16 de Septiembre, y dicen que cuando el río suena es porque agua lleva. Veremos qué tanta razón tienen los que ya han destapado a los posibles aspirantes o mejor dicho al próximo dirigente estatal que tendrá un trabajo que no se antoja fácil ante los adversos resultados en la pasada contienda, pero sobre todo por las traiciones al interior del priísmo.
En lo personal y por lo que se ha dejado correr, considero que la terna en la que saldrá el futuro presidente estaría entre Jorge Chanona Echeverría, Laura Olimpia Baqueiro Ramos y Ramón Santini Pech. Entre estas personalidades del priísmo campechano deberá estar el nuevo dirigente del tricolor para enfrentar una nueva era en la vida política de ese partido, tanto en la entidad como en el ámbito nacional.
Con Jorge Chanona, la dirigencia priísta tendría la enjundia y el dinamismo de una persona joven que sin duda realizó un muy buen trabajo como candidato a la diputación federal y de no ser por el fenómeno AMLO, hoy ya tendría ganado una curul en San Lázaro, pero durante su campaña demostró su entrega y las ganas de hacer bien las cosas con propuestas serias y viables, pero sobre todo un carisma que le hizo ganar muchísimos adeptos.
En el caso de Laura Baqueiro, es una dama que ha demostrado lealtad ante diversas circunstancias al Partido Revolucionario Institucional y que ha rendido buenas cuentas como la segunda de a bordo en los dos primeros años como diputada, y ahora como presidenta de la Junta de Gobierno y Administración del Congreso del Estado. Con ella se tendría la sensibilidad femenina y su paso por el Legislativo, le ha dado experiencia para tomar decisiones correctas.
De Ramón Santini Pech, pues su máximo valor a destacar es la enorme experiencia en diversos cargos partidistas, entre ellos la propia dirigencia estatal de la que, en su tiempo, dejó muy buenas cuentas, sin contar con su eficiencia  en otros cargos en la administración pública estatal en cargos que ha ocupado y en los cuales ha demostrado su eficiencia.
Así las cosas, una combinación de experiencia y juventud en la presidencia y en la secretaría general o viceversa sería una excelente fórmula para mantener en el ámbito estatal la fuerza y la hegemonía priísta, pues pese a que no hubo “carro completo” y que se perdieron importantes posiciones, el PRI se mantiene como la principal fuerza política.
Los errores cometidos a nivel nacional o decisiones que causaron dolor, enojo y hartazgo entre los mexicanos fueron la gota que derramó el vaso, y de ahí la estrepitosa caída del PRI, por eso la importancia de una dirigencia estatal que sea capaz de depurar sus cuadros, de sacar la traición de sus filas que encauce la lucha y se reagrupe con la lección aprendida. Al tiempo.