Entre necesidad y pobreza… una promesa

5

Las promesas son el camino a recorrer con la facilidad de quitarle el dulce a un niño, y con la velocidad de una gacela perdida en la confianza de no encontrar reacciones de lucha o reclamo entre los leones amaestrados del circo de la convivencia social. Cuando existe hambre se omnibula la razón, se pierde la vergüenza y se abraza la buena o mala justificación en un mundo en que se atragantan palabras en la boca, que no se pueden tragar con la facilidad que uno quisiera, por temor, por miedo a la represión, por angustia a la desprotección total y por el avasallamiento a la necesidad que corrompe a la conciencia y entierra en vida a la dignidad, que permite la pasividad para tragar pinole y aún con ello en la boca, chiflar la marsellesa como el himno tatuado de la primera redención que ha quedado como herencia de vida, sin la posibilidad de cambiar la historia por estar todo escrito en el gran libro de los vencedores y de los vencidos.
Dar a los oídos de las multitudes el sonido tintilante de las palabras que desean escuchar, es un arte, es de gente grande e inteligente que gira alrededor del pan y del circo. Propuestas que se convierten en promesas demagógicas, cañas de pesca convertidas en redes para atrapar incautos, desconfiguración ideológica que a pesar de ser públicamente exhibida, es aceptada a ojos cerrados en la seguridad de seguir teniendo el mendrugo de pan y el vaso de agua para mitigar el hambre de creer que las cosas algún día habrían de cambiar.
Se ha hecho a un lado el compromiso de la corresponsabilidad para el logro de los objetivos comunes; que la promesa se convierte en mentira cuando tan solo es utilizada para fines aviesos de manipulación y de poder; cuando se olvidan los valores y los principios importando tan solo los fines y los beneficios. (Cualquier parecido con alguna acción vivida, aseguro será pura coincidencia).
En fin, cosas más cosas menos; se ha prometido lo humano y lo divino; “promesas de político en campaña” cuya interpretación real se refiere no a cosas difíciles, sino imposibles de cumplir, aunque fácil es de entender que nada de ello discrimina, y es elección propia aceptar si se toma como algo posible o tan solo como algo “soñado”.
Una fábula oriental que algo habrá de tener escondido parea fortalecer en su verdad la reflexión en la que ando cada día.
La carpa en el carril seco. Zhuang Zhou no tenía dinero y fue a ver al Juez Guardador del Río para que le hiciera un préstamo. Muy bien, apenas recoja los impuestos de mi feudo le daré prestadas trescientas monedas de oro ¿Qué le parece? Zhou indignado, le respondió: ayer cuando venía hacia acá oí una voz que me llamaba y entonces vi una carpa tendida en el carril seco del camino. ¿No tiene un cubo de agua para salvar mi vida? Soy oriunda del Mar del Este y sin agua moriré sin remedio, me dijo; yo le respondí que pronto iría a ver a los príncipes Wu y Yue en el sur y con su ayuda le traería las aguas del Río del Oeste para salvar su vida. Un cubo de agua me salvaría pero tú solo me das promesas inútiles. Búscame mañana en la pescadería. Y recordé: ENTRE NECESIDAD Y POBREZA…UNA PROMESA.
garihefa@hotmail.com