Hollywood y la víctima de la política de cero tolerancia

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La polémica alrededor del despido de James Gunn, el director de las películas de Guardianes de la Galaxia del Universo Cinematográfico de Marvel, dejó un mal sabor de boca desde el inicio. No solo porque la presión mediática y del mismo elenco de las cintas ha intervenido en defensa del creativo no ha sido ni será suficiente, sino porque cuestiona si quizá la política de cero tolerancia en Hollywood ha cobrado su primera víctima.
Pocos se van a tomar la molestia de investigar a fondo el caso y no bajarán de degenerado, pedófilo y enfermo al cineasta, cuando el origen del problema es que fue atacado por un grupo de conservadores de extrema derecha (como Mike Cernovich) a favor de Donald Trump para dañar su reputación, porque para variar, Gunn ha hecho un sinnúmero de comentarios en contra del actual presidente de Estados Unidos.
Los famosos tuits en cuestión son horribles bromas de mal gusto que hacen alusiones a la pedofilia y la violación, pero fueron publicados entre 2008 y 2011. El argumento de que el director tenía al menos 41 años y por lo tanto debió haber sabido que sus comentarios eran completamente inapropiados es válido, pero él mismo se disculpó en repetidas ocasiones hace años y lo volvió a hacer cuando Disney anunció que ya no escribirá ni dirigirá la tercera parte de Guardianes de la Galaxia.
A pesar de que los tuits fueron parte de un ataque político o quizá por esa misma razón, actualmente es el blanco de una ridícula cacería de brujas que pide que se investigue y encarcele al director cuando su único delito fue poner comentarios ofensivos en Internet, bajo argumentos como “si escribe eso significa que es un criminal” o “debe ser una confesión”.
La hipocresía de Disney alrededor de este escándalo, en particular de su presidente Alan Horn, es aún más lamentable. El director fue contratado en 2012, apenas un año después de algunos de esos tuits y de que pidiera perdón públicamente, por lo que es ilógico que una productora multimillonaria no supiera del caso. Sus razones para despedirlo son contradictorias, porque en ese caso James Gunn jamás habría obtenido el trabajo.
Es irónico que sea separado de un proyecto que ha catalogado tan personal, enfocado en un equipo de héroes irredimibles e inapropiados que aprenden a ser mejores como una familia. ¿Por qué? El director afirmó que se sentía especialmente identificado con Rocket (un mapache víctima de experimentos y que ofende a otros para alejarlos porque es incapaz de aceptar amor), por lo que es obvio que estas cintas han servido como una catarsis interna para que el creador sea un mejor ser humano. ¿Hay alguien capaz de llevar la batuta y conservar el corazón que tenían las cintas? Es poco probable.
¿La moraleja? Antes de solicitar un trabajo en una empresa mejor revisa todas tus redes sociales, haz una limpia general o de plano borra tu existencia de la Internet.
Uno nunca sabe el momento en el que aparecerá tu némesis y usará cualquier error de tu pasado para destruirte. Porque a veces el ser humano no está feliz hasta que ve a su prójimo sumergido en la desesperación, ¿verdad?