De la música al cine

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El cinefotógrafo relata que su salida del país fue gracias a ofertas laborales, no por falta de apoyo.

Las paredes del Centro Activo Freire (de ideología de izquierda vinculada a la filosofía marxista) retumbaban en los años 80 con los covers de The Beatles y Les Luthiers que la agrupación Las Aves de Rapiña interpretaban.
El bajista de esa banda era Emmanuel Lubezki, quien en su adolescencia dio rienda suelta a su pasión por la música, la cual persiste hasta hoy, junto a su triunfo como cinefotógrafo.
El siglo pasado, El Chivo compartió su melomanía con Santiago Ojeda (guitarras), Manuel Rocha Iturbide (teclados) y Juan Sebastián Barberá (batería), con quienes compuso cuatro canciones antes de disolver la banda. Pero el arte sonoro fue protagonista en su vida desde antes, gracias a Muni Lubezki y Raquel Morgenstern.
“Siempre ha estado cerca de mí; mi mamá y mi papá oían música todo el día, clásica y de todo tipo, a mí siempre me fascinó. Por suerte descubrí a temprana edad que yo era pésimo músico y que eso no iba a funcionar (risas). Hay una relación interesante entre las artes, pero algo que se puede aprender de la música, es cómo transmitir la emoción con lo que estás haciendo”, dijo Lubezki.
Su conexión con Euterpe lo sigue: en su más reciente visita a México, ofreció una clase magistral en el escenario de la sala Nezahualcóyotl y platicó con M2 en las entrañas de la sala Miguel Covarrubias, dos lugares de máxima tradición musical. Sentado en un camerino, pasadas las 23 horas, Emmanuel se sinceró y contó que aún tiene planes con su legado de sonoridad.
“Oyes música y sientes algo en una parte del cerebro, probablemente prehistórica, que es algo que el cine no puede, pero me encantaría llegar a hacer algo así (en la gran pantalla)”, reveló Lubezki tras su convivencia con experimentados y noveles fotógrafos en el contexto de la cuarta edición de Canon ZOOM iN Project en Ciudad de México.
Pero su acercamiento al quehacer cinematográfico, en particular la cinefotografía, ganó la partida.
Bajo la guía de Graciela Iturbide, quien documentaba la población indígena en México, y con su inseparable cámara Kodak Retina IIc, el genio de la lente comprendió: “La otra cosa que me encantaba era la fotografía, me llevó muchísimo tiempo sentirme cómodo haciendo foto fija. Cuando empecé en el CUEC, obviamente me convertí en cinefotógrafo, es lo que he estado haciendo por décadas”, explicó, al tiempo que aseguró con humildad que todos los triunfos obtenidos son resultado de la colaboración y la “suerte de trabajar con directores que son realmente autores de cine”.

SIN ASIGNATURAS PENDIENTES
El Chivo Lubezki compartió que su partida a Hollywood obedeció a la búsqueda (nada sencilla) de hacer más cine, y no por una falta de apoyo; fue en Los Ángeles donde encontró más realización de producciones, a diferencia de nuestro país. “Nada que ver, tuvimos tanto apoyo que pudimos hacer Solo con tu pareja, Bandidos y otras películas; tuvimos mucha suerte que fue un momento en el que se produjeron películas de ese tipo, pero no, más bien me fui porque empecé a trabajar allá.
Fue un asunto que así fue mi vida, nunca planeé irme de aquí, ni siquiera hablaba inglés. “Me contrataron para hacer una película estadunidense aquí y al mismo tiempo el éxito de Como agua para chocolate (1992) y Solo con tu pareja (1991) hizo que mi nombre se oyera en Hollywood, y como era el fotógrafo más barato, me empezaron a llamar para hacer películas, había trabajo allá y no había tanto aquí y poco a poco eché raíces en Los Ángeles, pero nunca lo planeé”, agregó. En el mismo sentido, aseguró que lo enorgullece la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas: “No quiere decir que seas el mejor o que tu trabajo lo sea, siempre hay que tener eso en la mente; cuando estuve nominado y no ganaba el Oscar, de alguna manera sentía el honor.
“Que mi fotografía tenía algo que no había gustado a esa mayoría de los miembros de la Academia, que me hacía sentir de alguna manera bien; suena muy raro, pero pensaba que tal vez había algo que los hacía sentir incómodos y cuando gané, siempre tienes la gran alegría y luego la gran pregunta de: ‘¿Qué significa, tal vez mi trabajo ya es muy comercial o mediocre?’, siempre estás dudando”, enfatizó.

UNA ERA OSCURA
Emmanuel El Chivo Lubezki aseguró que Donald Trump le recuerda “la llegada al poder de Mussolini o de Hitler; es de terror, lo detesto profundamente a él y a todo su equipo”.
MISIÓN
El compromiso del destacado cinefotógrafo se mantiene intacto con tantos años de carrera: “Espero poder hacer películas mejores de las que he hecho hasta ahora”, compartió.

NOSTALGIA
Reveló lo que extraña de México: “Mi familia, amigos, la comida, la música… siempre me he sentido más cómodo con la gente de aquí”. HUMILDE Con una carrera prolífica, con reconocimientos como el Oscar, el BAFTA y el Ariel, el mexicano dijo que le cuesta “mucho trabajo ver mi trabajo, entenderme en un contexto”.

HISTÓRICO
El 28 de febrero de 2016 ganó su tercer premio de la Academia consecutivo a Mejor Fotografía, por su trabajo en The Revenant, de Alejandro González Iñárritu.