Guerra comercial global, “alto riesgo” para México

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Silvia Rodríguez/México

Aunque aún no está completamente definido el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), mucha de la incertidumbre se ha disipado; sin embargo, más allá de esto, persisten altos riesgos para México, como el impacto de un alza más acelerada en las tasas de interés en Estados Unidos (EU) y una guerra comercial a escala global, afirmó el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés).
En entrevista con MILENIO, el subdirector del Departamento de América Latina del IIF, Martín Castellano, explicó que países emergentes y, en particular México, están muy expuestos a alzas abruptas en la tasa de interés de EU y lo que sucede en los mercados financieros internacionales; no obstante, aclaró, tampoco es tan vulnerable como otros países en la región que están en una situación más crítica.
“También los inversionistas están diferenciando mucho entre países; no es lo mismo Argentina que México, no es lo mismo Brasil que México, creo que ahí también va a depender mucho de cuál es la respuesta de política económica que el gobierno da, y la verdad es que es muy distinto manejarse en un contexto favorable que en uno desfavorable”, sostuvo en su visita al país con motivo del IIF Mexico Economic Forum 2018.
Otro factor, añadió, que puede afectar a la nación será una guerra comercial global, pues esto además tendría impactos en el crecimiento mundial, por sus implicaciones en el comercio y la actividad económica. “Diría que esos son los riesgos más grandes”, expresó.
Aciertos y dudas
En el ámbito interno, el directivo del IIF considera que si bien el equipo de la próxima administración ha tenido aciertos, como una transición ordenada, el compromiso con la prudencia fiscal, la participación activa en el TLC y salir desde el primer momento a decir que se respetaría la autonomía del Banco de México, la gran incógnita que genera incertidumbre es cómo será la implementación de políticas por sus implicaciones en las finanzas públicas.
Detalló que todo lo positivo ha generado una respuesta favorable por parte de los inversionistas, pero, basado en la experiencia, en muchos países de la región se ha visto que puede haber muy “buenas intenciones” respecto al ahorro, pero llevarlo a la práctica es difícil y después el impacto y la incidencia que tiene en las finanzas públicas puede ser significativa.
Castellano añadió que los planes de la siguiente administración para llevar al país a un rápido crecimiento de 4 por ciento podrían no ser sostenibles y cuando hay necesidad de hacer ajustes, lo primero que se castiga es la inversión de capital.
“Digamos, sí se pueden generar condiciones para crecer más rápido a través del estímulo, pero si no es un crecimiento que se sustenta en el tiempo, en realidad uno termina generando un efecto negativo sobre la actividad económica en el mediano plazo y en cierta medida le da volatilidad a la actividad económica y eso no es bueno”, expuso.
En ese contexto, el IIF estimó que México crecerá en 2018 a una tasa de 2.1 por ciento y de 2.2 por ciento en 2019, con niveles de inflación al cierre de cada año de 4.5 y 3.8 por ciento, respectivamente.
Estas expectativas se presentan en un ambiente de estabilidad macroeconómica, con grandes expectativas por un cambio de administración tan trascendental como la que México está viviendo, concluyó Martín Castellano, del IIF.

Milenio Diario