No quiero existir

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No. Definitivamente no quiero existir, pero eso no significa que quiera morir. No se me asuste. Le explico: trabajo muy duro, como cualquier otro mexicano.
Trabajo desde las 7 de la mañana y termino alrededor de las 3 de la madrugada. Así como estamos de ocupados en todas nuestras actividades, es obvio que mi esposo y yo valoramos cada minuto y segundo de nuestro sueño.
Dormir es un lujo que vale la pena hacerlo como se debe: dormidos.
Pero es imposible en este mundo con los teléfonos celulares, desafortunadamente, por el mismo trabajo que tenemos y la necesidad de movilizar nuestras redes sociales, así como comunicarnos con proveedores, clientes, socios, y empleados, no podemos apagarlo y ya. O simplemente, tenemos la libertad de dejarlo encendido.
Entonces, de repente, mientras tratamos de dormir un poco para recargar pilas: “riiiing, riiing” y los mensajes pueden esperar, pero uno apela al sentido común de los demás y las llamadas serán siempre de emergencia. Sobresaltada, abro los ojos y contesto: “Buenos días me comunica con el titular de la línea para comunicarle de los beneficios de pertenecer a la compañía telefónica tal”.
La ira se acumula en mi interior y solo puedo decir, en ocasiones, que no, muchas gracias. En otras en cambio, la madre del empleado del otro lado del auricular, sufre una degradación a su persona.
Quisiera no existir, entonces, en sus registros para no recibir esas llamadas que incomodan, molestan, asustan, nos hacen perder tiempo. Sí, a usted también le ha pasado.
Entonces le puedo sugerir dos opciones: la primera es no contestar la llamada si no es un número registrado, el problema es que puede ser alguien que haga favor a un familiar de marcarle por alguna emergencia.
Segundo, puede registrarse en el REPEP (Registro Público para Evitar Publicidad), pero les debo advertir que también dejamos ahí un dato para ser usado luego en otras campañas ya sean publicitarias o políticas. Hay también un número 01800 donde puede registrar su número para evitar las llamadas.
A mí no me han funcionado ninguna de las dos, pero en estos días me he planteado acudir al IFAI que, aunque se encarga de la transparencia de información de los órganos públicos y de las personas públicas, es el único lugar que me viene a la mente para preguntar cómo hacer que se cumpla la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares decretada por el entonces presidente, Felipe Calderón Hinojosa hace 8 años.
Esto es lo inexplicable, por qué si hay una ley que protege nuestros datos, siguen por ahí, utilizados por compañías de publicidad, de créditos, de comunicación. Si está en redes sociales, obviamente aceptamos dar a conocer esos datos, pero el teléfono es más íntimo, privado, que no cualquiera tiene; mientras que a lo mejor en Facebook podemos tener 3 mil amigos, la realidad es que tu número telefónico solo se los das a un puñado de personas.
Nadie más debería de llamarte salvo a quienes se lo proporcionas.
¿Qué piensa usted al respecto digo que no quiero existir en cuestión de empresas telefónicas.