Contrarreforma, retroceso inaudito

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Las decisiones que asuman los diputados federales del partido de Andrés Manuel López Obrador, Morena, integrantes de la LXIV Legislatura, darán mucho de qué hablar en los tres años de ejercicio constitucional. Ya están dando de qué hablar. Sus actitudes petulantes, ofensivas y fuera de toda lógica política y de principios democráticos, ¿circo, maroma y teatro? Los camaradas del otrora partido hegemónico, perplejos e impávidos,  ante lo que se creía superado.
Si bien por primera vez la conformación de  la Cámara Baja del Congreso de la Unión cuenta con un sello paritario (241 mujeres-259 hombres), Morena, a través del vínculo matrimonial con el PT, PES y hasta con los convenencieros del PVEM, rebasó la mayoría absoluta suficiente para hacer y deshacer lo que se le pegue en gana, pero sobre todo para dar cumplimiento a los ofrecimientos de campaña del hoy Presidente electo.
Morena y Andrés Manuel López Obrador. Andrés Manuel López Obrador y Morena, son la misma persona. Insisto: en política no hay casualidades. Todo lo que hagan o dejen de hacer los diputados federales y senadores de Morena, tendrá línea. Tiene línea. ¿Quién creó el Movimiento Regeneración Nacional? La franquicia tiene patente y derechos reservados. Que no nos vengan con el cuento de que las decisiones de los legisladores federales de ese partido son sinónimo de autonomía. Ni la abuelita de López Obrador lo cree.
Hace unos días, en una verdadera “cena de negros”, al amparo de su mayoría, los diputados federales al servicio de AMLO dieron el primer aviso a crédulos e incrédulos sobre lo que se considera la inminente caída de la Reforma Educativa. Aprobaron vía “fast track” un punto de acuerdo para suspender la evaluación de los docentes, en particular la programada para el mes de noviembre próximo.
Este “acuerdo” exhorta al Presidente, al titular de la Secretaría de Educación Pública, en particular a la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente, al Instituto Nacional para la Evaluación Educativa y a las autoridades educativas estatales, a suspender de manera “inmediata e indefinida” los procesos de evaluación. ¿Motivo? Dizque porque la Ley General del Servicio Profesional Docente es un atentado laboral contra los maestros. (¡!)
Viscerales resultaron las declaraciones de Mario Delgado Carrillo, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, al asegurar “sin pelos en la lengua”, encendido por la soberbia, que no quedará nada, ni siquiera una coma, de la Reforma Educativa impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, “que solo fue laboral y afecta a los profesores”, aunque no aclaró a qué tipo de profesores.
Pero, ¿por qué a la Pérez Prado? La Reforma Educativa está sujeta a revisión. No es perfecta, sí perfectible.  ¿Acaso los morenos desconocen las leyes, tanto así para no entender que por encima de todo prevalece la norma constitucional inserta en el Artículo Tercero y que el mencionado acuerdo sólo sirve para satisfacer la arrogancia y altanería de quienes piensan que viven su momento, que tienen agarrado de los pies a su dios (con minúscula)?
En cumplimiento de lo dispuesto por la Constitución, las leyes General del Servicio Profesional Docente y del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; los lineamientos del INEE y el derecho de los docentes a involucrarse en ellos, todos los procesos de evaluación previstos para el resto de 2018 serán realizados conforme al calendario establecido, anunció la SEP. Es decir, pese a los acuerdos tomados por “los amigos de Tobi”, las evaluaciones no serán suspendidas.
En una actitud irresponsable, la CNTE y sus satélites han comenzado a lanzar “exhortos” a las bases magisteriales a no participar en el proceso de evaluación, con el claro interés de medir fuerzas e incentivar la rebeldía en los docentes, cuando que esa disposición es de observancia obligatoria para las autoridades educativas locales, sujetas a la verificación normativa. ¿Miedo a qué tienen los émulos del  Che Guevara?
La “decisión histórica” de los diputados de Morena sólo llenó de gozo a quienes se dicen “maestros” y les asusta desarrollar una ecuación de primer grado, establecer estructuras gramaticales o dar cátedras de historia de México, no así a los verdaderos docentes que son mayoría en todo el país. A los educadores de vocación preocupados por el impase educativo al inicio de la administración del tabasqueño.
Desde campaña, Andrés Manuel prometió a “sus maestros” la inmediata desaparición de la Reforma Educativa apenas trepase la  silla presidencial, misma que sería sustituida con otra reforma, su reforma, resultado de los “Foros de Consulta” que iniciaron el 27 de agosto en Chiapas y que en Campeche llegarán el próximo mes.
¿Y todo lo bueno que ha generado la transformación educativa implementada por la administración federal saliente? Ni más ni menos, al despeñadero de la ignominia.
Con la desaparición de la RE, en Campeche, el estado mejor evaluado del país en esta materia, estarían en riesgo los programas como el transporte escolar gratuito, las escuelas de tiempo completo, la rehabilitación de planteles escolares, la entrega de equipos de cómputo a estudiantes, los estímulos económicos a los maestros por su desempeño profesional, etcétera, etcétera. Reinventar el país cada seis años resulta una aberración que daña y ofende, y por lo que se ve, el próximo Presidente constitucional le puesta a tragar pinole y chiflar al mismo tiempo.