Amarran México y EU pacto y borran el TLC

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Donald Trump sostuvo una charla telefónica con el presidente Peña Nieto, que atestiguaron Luis Videgaray, Ildefonso Guajardo y Jesús Seade.

Luis Moreno/México

Tras un año de intensas negociaciones, México y Estados Unidos amarraron un nuevo acuerdo comercial preliminar que borra el actual Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), vigente desde 1994 y del que también Canadá, excluido del pacto anunciado ayer, forma parte.
El nuevo pacto contempla una vigencia de 16 años, mantendrá sin aranceles el comercio agrícola, aumentará la regla de origen automotriz de 62.5 a 75 por ciento de partes de la región y establecerá una zona de alto salario, entre otros aspectos.
“¡Un gran negocio se ve bien con México!”, publicó ayer a temprana hora en su cuenta de Twitter el presidente estadunidense Donald Trump, previo a hablar vía telefónica con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.
Posteriormente, el mandatario de EU dijo que el TLC cambiará de nombre por su “connotación negativa”.
“Creo que Nafta (por sus siglas en inglés) ha tenido una mala connotación, ya que ha sido malo para Estados Unidos; fue un acuerdo horrible para nuestro país y creo que tiene grandes connotaciones negativas para mucha gente”, puntualizó Trump.
Por separado, en conferencia de prensa, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, expresó el deseo del gobierno mexicano para que Canadá se sume al acuerdo y sea trilateral, como lo ha sido el TLC.
“Para México es fundamental, es una prioridad que Canadá pueda estar en la negociación y que sea parte del acuerdo, que siga siendo como desde el primer día, trilateral. Vamos a poner todo nuestro empeño, esa es nuestra voluntad”, subrayó el canciller, quien confirmó que el TLC cambiará de nombre por idea de Trump, aunque aún se desconoce cómo será llamado el nuevo pacto.
Videgaray señaló que en caso de que por alguna razón Canadá no se sume, entonces el acuerdo modernizado entrará en vigor solo para México y Estados Unidos.
El secretario recordó que México y Canadá participan ya en el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP por sus siglas en inglés), el cual permitiría modernizar la relación comercial entre ambos países.
En entrevista radiofónica, Vidagaray señaló que la aprobación legislativa del nuevo acuerdo comercial se dará hasta que se dé el cambio de gobierno en México, pero es posible que la firma sea a finales de noviembre, por parte de los presidentes Peña y Trump.

Principales ajustes
El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, indicó que entre los principales cambios de la modernización se tiene un fortalecimiento de la regla de origen de la industria automotriz, en el cual se cambia el requerimiento de que cada auto fabricado en la región deba de tener 62.5 por ciento de partes de la región, a un esquema de 75 por ciento.
Además, de forma inédita se establece una Zona de Integración de Alto Salario, en la que entre 40 a 45 por ciento de un automóvil debe de estar armado por trabajadores que ganen por lo menos 16 dólares por hora, como ya sucede en Canadá y Estados Unidos.
Explicó que esto deja más de 60 por ciento de armado de un auto en el que no se requiere ningún esquema de nivel de pago, sin dejar de lado que México pueda participar en la zona de alta integración salarial si es que sus empresas cumplen con esa parte.
“En un momento determinado, dependiendo de la situación salarial, pero no se descarta la posibilidad de que en el futuro se pueda con el fortalecimiento de los salarios mexicanos”, puntualizó.
Al respecto, la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), señaló que esta modernización será favorable para mantener las operaciones de la industria establecida en México.
“El anuncio del alcance de la negociación es una buena noticia en un proceso arduo que ha generado incertidumbre a lo largo de más de un año, afectando con ello la marcha de la economía nacional”, subrayó.
AMDA señaló que la regla de origen automotriz ha sido uno de los temas más álgidos de la negociación del TLC y los términos del acuerdo ayudarán a mejorar la competitividad de las empresas automotrices.
Sobre el tema agrícola, el titular de Economía señaló que otro de los aspectos a destacar es que se evita que se impongan aranceles o cuotas al comercio de estos productos, como había propuesto el gobierno de Donald Trump.
Explicó que es un sector muy importante bilateralmente que hoy queda fortalecido y se elimina la sombra o la amenaza de un mecanismo de investigación antidumping o de subsidios, que se le llamó estacionalidad, y queda totalmente descartado del acuerdo.
“En el sector agrícola, solo recordarles que era un gran interés de Estados Unidos reafirmar esos principios porque somos grandes compradores de sorgo; noventa y tantos por ciento de nuestro sorgo proviene de Estados Unidos; somos los primeros compradores de pollo, grandes compradores de puerco, de fructuosa”, indicó.
Recordó que México es uno de los principales clientes y al fortalecerse el tratado dará certidumbre y crecimiento al sector y representará mayores compras entre los productores mexicanos y estadunidenses.
Ante la eliminación del capítulo 11 de inversión y disputas comerciales, Guajardo afirmó que se mantiene una definición estratégica para poder dar certidumbre a sectores muy importantes que participan en las inversiones de Norteamérica.
Explicó que el entendimiento llevó a preservar el diseño original del capítulo 20, que establece esquemas para resolver controversias entre los países.
“Haber partido de una expectativa de eliminación total de los mecanismos de solución de controversia a un aterrizaje equilibrado, creo que es un logro fundamental”, subrayó el secretario de Economía.

Revisión cada seis años
En su oportunidad, Jesús Seade, jefe negociador del equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, señaló que la negociación elimina la cláusula de extinción propuesta por Estados Unidos, la cual pretendía una conclusión automática del TLC cada cinco años.
Señaló que se implementa una revisión de cada seis años, con vigencia de ser ampliada a 16 años, si es que los países lo consideran.
“El horizonte al que se abre es muy largo, tenemos una continuación a 16 años, lo cual asegura que con los sistemas democráticos que tenemos ambos países, no podrá ser que la cancelación sea producto de una sola persona. Tiene que darse ese largo plazo, la renegociación y el mejoramiento”, indicó.
Desde Washington, Seade explicó que también se hicieron cambios en la conformación de los textos del capítulo energético que habían trabajado los gobiernos de México y Estados Unidos previo a la integración del nuevo gobierno, pero esta nueva redacción quedó conforme a lo que ya permite la reforma energética en México en materia de inversión en el ramo.

Milenio Diario