Compartiendo propósitos

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LA MAGIA DE LA VIDA
DAVID RICARDO OJEDA C.

Ha llegado esa conveniente etapa cuando nos esforzamos por desear un año mejor, lanzamos al aire nuestros sueños y nos disponemos a cambiar nuestra vida frente a la oportunidad que se nos presenta de iniciar un calendario. Aunque a juzgar por los kilitos de más que aún tenemos, infiero que no logramos culminar de manera provechosa los propósitos del año anterior.
Un propósito es la firme determinación de lograr algo, la propuesta interna de pretender alcanzar un objetivo cuyo mejor modelo de victoria es su efectuación por 21 días seguidos, convirtiéndolo así en un hábito. Cada año me he propuesto hacer ejercicio, irme de viaje, conseguir dinero y luchar por adquirir ciertas cosas materiales que, en la realidad, no llevan a mi participación en el mundo a una trascendencia, el supuesto gran objetivo de la vida.
Por si te encuentras en una situación similar, aprovecho compartirte una breve lista de aquellas propuestas que me fijo para iniciar el año nuevo, imaginando cuántas maravillas podrían ocurrir si pudieran ser replicadas por cualquier persona y mucho mejor si lográramos juntos llevarlas a cabo al menos por 21 días.
Mi propósito número uno es disfrutar de cada día, sonreír al ver los rayos del sol en lugar de repetirme la odiosa frase: “Qué flojera”, porque solo estar despierto es ya una bendición y un reto de poder seguir creciendo, llevando esto a mi segunda propuesta, no ser conformista, porque la rutina nos lleva a ello, porque no conseguir nuestros objetivos nos resta libertad, en especial si somos nosotros la limitante para seguir creciendo y, además, permitimos que otros se involucren en nuestras vidas causando todavía más limitaciones; por tanto, me propongo no permitir que nadie limite mis ideas ni mis ansias por hacer todo aquello que parezca imposible; pretendo decir lo que siento, en especial si dejar salir ese sentimiento irá hacia lo positivo de otras personas; quiero vivir el presente, aprender del pasado y planear el futuro.
Quiero, para este año nuevo, dejar de criticar, nunca es indispensable, nunca ayudará a mejorar a nadie, pues, si no soy perfecto, no tengo derecho alguno de señalar a los demás que al igual que yo tienen defectos y luchan a diario por salir adelante.
Me propongo ser ambicioso y no en cuanto a lo económico sino en mis actividades diarias, quiero luchar todos los días por ser el mejor, ¡el mejor yo!, en una carrera personal por mejorar cada día para mí y no para otros, aunque en ese proceso encontraré la alegría de cambiar para el bien de mi familia, de mi pareja y amigos.
Deseo, a partir de este nuevo inicio, aprender a dar, no en lo económico sino en lo intelectual, brindar tiempo y entregar amistad y amor. Quiero saber escuchar, quiero soñar y trabajar en ser yo mismo, en recordar a diario a quienes amo y demostrarlo con los actos. Quiero como propósito lograr cumplir mis promesas, trabajar a diario en estos objetivos, principalmente en el último: siempre confiar en Dios.