Doctor especialista en calzado

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“El zapato que va bien a una persona es estrecho para otra: no hay receta de la vida que vaya bien para todos” (Carl Gustav Jung)

Manuel Francisco Reyes
*20 años de experiencia
*Se ubica en la colonia Samulá
*Aprendió de joven con un zapatero del mercadito “7 de agosto”

El “Hospital de Calzado” de don Manuel Francisco Reyes cuenta con una gran aceptación de los vecinos de Samulá y colonias aledañas que acuden con él para el “diágnostico” de aquellos zapatos que tienen algunas fallas; el “Rey del Zapato” nos cuenta cómo la necesidad lo llevó a fundar su negocio.

¿Desde cuándo y cómo aprendió este oficio?
Bueno desde muy joven yo iba al mercadito del 7 de agosto, donde un viejito que ya falleció fue el que tenía este oficio y al que yo me acercaba para ver como trabajaba todas las tardes y pese a que él me incitaba a prender en forma este oficio yo no accedía a hacerlo, sin embargo con el aprendí bastante todas estas técnicas que el usaba y que fueron la base de todo lo que se actualmente y así fue como iniciamos desde la casa a reparar

¿Solo ha esto se ha dedicado?
Pues antes era carpintero de obra negra, pero pues a raíz de un accidente donde me lesione ya no pude regresar a trabajar de eso y me dedique de lleno a lo que desde joven me ha dado una oportunidad de trabajo que es ser zapatero, desde hace cerca de un año retome esta labor y gracias a Dios nos ha ido bien.

¿Su familia lo apoya?
Claro que sí, aquí vengo prácticamente diario con mi mujer y ella también sabe costurar los zapatos y mi hijo el más grande en sus días de descanso viene a ayudarme con el trabajo ya que algunas veces se me junta la “chamba” pero pues de aquí sacamos para la comida y pues por eso ellos también han colaborado de una u otra manera.

¿Considera fácil este oficio?
La verdad no es fácil, algunas personas pensaran que sí, pero la verdad es que es muy laborioso, algunas veces tenemos que hacer cambio de suelas como el de este par de tenis que tiene un diseño complicado e irregular y pues uno tiene que ingeniárselas para poder entregar un buen trabajo, e incluso conocer los materiales que se manejan ya que algunas veces se realizan parches o la sustitución de una parte completa del zapato y tiene que verse profesional, sin detalles raros, para que el cliente este contento y pueda recomendar el trabajo. Esto aunado a que por ejemplo mis manos se encuentran muchas veces peladas o lastimadas, algunas veces por el pegamento y otras por que los zapatos vienen infectados con algo o el mal olor no es muy agradable, sin embargo así es el trabajo y lo sabemos hacer y nos gusta.

¿Algún mensaje a para los ciudadanos?
Pues que no desperdicien los zapatos quizá piensen que por despegarse o tener alguna parte rota ya no sirven, sin embargo en nuestro “Hospital” los diagnosticamos y estos pueden tener una segunda oportunidad para “vivir” y también es favorable para los bolsillos ya que un arreglo es mucho más barato que comprar un par de zapatos nuevos y así también se contribuye al medio ambiente y no se desperdician tanto.