Campechana, motor de inclusión social

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Evangelina Zapata Dittrich

Evangelina Zapata Dittrich
*Más de 14 años buscando el empoderamiento femenino
*Nominada al Premio Kybernus al valor ciudadano

Evangelina del Carmen Zapata Dittrich es una campechana dedicada a fomentar el empoderamiento de la mujer en los diversos ámbitos de Campeche desde hace 14 años, siendo su experiencia personal y el conocimiento de la falta de oportunidades el principal motivó para continuar con estas acciones.

¿Cuál es el objetivo principal de su proyecto?
Venimos trabajando desde hace 14 años en empoderar a las mujeres en el ámbito político, social, cultural y económico en Campeche, enfocándonos en todas las vertientes como salud, medio ambiente, entre otros aspectos. Tenemos una estructura que abarca los 11 municipios siendo como 4mil 300 afiliadas, de diversas profesiones, desde abogadas hasta, psicólogas, doctoras, en fin de todo un poco para orientar a las mujeres que lo necesiten.

¿Cuál fue su motivación para llevarlo a cabo?
Yo siempre he participado en las actividades sociales, desde que estaba en la secundaria y he visto la necesidad imperante que tienen las mujeres por sobresalir y desafortunadamente a las mujeres que trabajamos no nos toman en cuenta, a veces se incomodan porque lo digo, pero les “llega” a las que no están comprometidas. Y eso nos motiva a trabajar cada día más fuerte, sobre todo por aquellas mujeres en las comunidades que son un gran elemento.

¿Considera que prevalecen las problemáticas para las mujeres?
Yo creo que las problemáticas continuarán mientras las mujeres no se empoderen realmente por su trabajo, presencia y capacidad seguiremos igual. Nosotros firmamos un acuerdo con el tribunal electoral estatal, derechos humanos y el IEEC para que las mineras conozcan sus derechos, porque un factor determinante es que las liberes no nos valoramos, no sabemos lo que somos u representamos ante la sociedad, la gran mayoría estamos sujetas a que nos llamen o den órdenes, no nos valoramos nosotras mismas y esa es la problemática más grave que tenemos.

¿Cómo toma su familia esta vocación?
Desde mis hijas hasta mi esposo que en paz descanse tuve su total apoyo; desde que inicié trabajando como secretaria en una escuela, de ahí estudié para maestra cuando íbamos todavía a la capacitación de nivelación pedagógica, de ahí me jubilé y estudié la Licenciatura en Derecho, luego la maestría y esto te lo cuento así porque esa es la prueba de que cuando se quiere se puede a mis 64 años sigo aprendiendo, porque los años no son impedimento.

¿Algún mensaje a las mujeres?
Que se atrevan, simplemente que se atrevan a ser ellas, porque todas podemos, no hay mujeres de primera ni de segunda; mientras digamos aquí estoy y yo quiero, se puede; porque mientras pensemos “tras bambalinas” seguiremos igual, pero todas podemos ser líderes en nuestros espacios.