El Emperador de la Salsa también ofreció temas de su exitoso álbum “Superimposition”.
El Festival Internacional de Jazz 2019 cierra con broche de oro con un magno concierto en el Centro Internacional de Convenciones y Exposiciones “Campeche XXI.

La leyenda viva Eddie Palmieri cautivó a los campechanos durante el concierto que ofreció la noche del domingo en el Centro Internacional de Convenciones y Exposiciones “Campeche XXI”, en el cierre del Festival Internacional de Jazz 2019.

Este afamado director, arreglista y compositor de salsa y jazz latino ejecutó melodías de su álbum “Mi luz mayor”, el cual dedicó a su esposa Iraida.

Con sus 82 años y 10 Grammys en su historial musical, el pianista neoyorquino arrancó las palmas de los asistentes y se llevó el cariño del público campechano.

El Emperador de la Salsa también ofreció temas de su exitoso álbum “Superimposition”, acompañado por otros clásicos como “Pa’ la Ocha Tambo”. Le siguieron “Adoración” y “Puerto Rico”, así como “Muñeca”, “Azúcar”, entre otros, de su vasta obra discográfica.

Palmieri mostró su forma de tocar fusionando hábilmente el ritmo de su herencia puertorriqueña con la complejidad de sus influencias de jazz.

La carrera profesional de Eddie Palmieri despegó con varias bandas a principios de la década de 1950 y en 1961 formó su propia banda “La Perfecta”, creando un sonido innovador que mezclaba el jazz estadounidense con los ritmos afrocaribeños.

De tal manera que Palmieri sorprendió tanto a críticos y fanáticos, siendo uno de sus grandes éxitos “Harlem River Drive”, cuya primera grabación logró fusionar en forma perfecta lo que se clasificó como música negra y latina, en un sonido de forma libre que abarcó elementos de salsa, funk, soul y jazz.

Palmieri ha recibido numerosos premios y reconocimientos como el Eubie Blake en 1991, el rendimiento latino más emocionante presentado por la BBC de Londres.

Para el 2002 la Universidad de Yale lo reconoció con el Chubb Fellowship, generalmente reservado para jefes de estado internacionales, pero que se le otorgó al director musical en reconocimiento a su trabajo por la construcción de comunidades a través de la música.