Se dice…

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Que en el Partido de la Revolución Democrática, como suele pasar en esa franquicia familiar, los pleitos internos están a la orden del día. Inconformes porque les quitaron protagonismo, y por perseguir sus intereses personales, algunos de sus militantes han decidido renunciar a ese grupo político, que cada vez más se diluye en el Estado.

Que primero se fue Alberto Cutz Can, quien como perredista gozó de las mieles del poder, pero que al ya quedar relegado por sus ahora ex amigos perredistas, decidió hacerse a un lado y llevarse su capital político a un mejor postor. Ahora se suma a las renuncias el diputado local Luis Alonso García Hernández.

Que García Hernández encabezaba en la entidad la fracción perredistas llamada Vanguardia Progresista. Hace unos días se reunió con el ex líder de ese grupo Eduardo Venadero Medinilla. ¿Habrá sido coincidencia que días después haya decidido abandonar al PRD? Difícilmente, el carmelita no es de esos políticos que den paso sin huarache, de manera que en los próximos días seguramente se sabrá el motivo real de su salida. Por cierto que aunque se va del Sol Azteca, no se llevó a su esposa, quien es secretaria general, pero que está ‘borrada’ del mapa político.

Que lo cierto es que los perredistas están fragmentados. La mayoría forma parte de corrientes políticas, que ven por sus intereses personales, por ejemplo el presidente estatal, Víctor Améndola Avilés, se ufana como parte de Foro Nuevo Sol, el grupo que impulsa el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo; el que toma las decisiones en la franquicia, Abraham Bagdadi Estrella, integra a los Galileos, mientras que Manuel Santos Cuituniy integra a Nueva Izquierda. Como quien dice, no tienen puestos todos los huevos en la misma canasta, para moverse según lo pidan las circunstancias.