Meto cuchillo, saco tripa

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En la serie animada norteamericana “Los Simpsons”, hay un episodio en el que Bart Simpson halla por primera vez en su vida, una actividad que realiza con destreza y con tanto talento, que lo hace feliz: el trabajo en una pescadería donde destripa cientos de pescados.
En cada pescado que llega a su mano, realiza la misma mecánica actividad mientras reza: -“Meto cuchillo, saco tripa”. Seguramente nos ha causado risa a quienes hemos visto el episodio. En la vida real no nos causan gracia los niños con armas.
Esta semana vimos otro caso de violencia en menores de edad, usted recordará el triste caso de Kevin que fue ultimado en Concordia frente a su escuela Cecytec; hace unos años el inconcebible asesinato del joven Samuel MacGregor, hace un par de meses el caso del docente de 29 años de edad, Cristian Arjona.
En esta ocasión, fue un joven quien agredió a uno de sus compañeros con un cuchillo de cocina, entre las versiones, el ataque iría dirigido a uno de los docentes como presión psicológica hacia su novia, para que no lo dejara.
Los motivos no importan, sino los resultados que son aterradores. En las escuelas ya se plantean implementar acciones como operación mochila, instalación de sistemas de seguridad como detectores de metal o arcos, cámaras de rayos x, etc.
Para quienes hemos trabajado en una institución educativa, sabemos que todo cuanto sea reglamentario va a querer ser quebrantado: la altura de la falda, el dobladillo del pantalón, el celular, el audífono, el copiar en exámenes, y lo sabemos aunque a veces nos hacemos tontos para no perjudicar a los muchachos con un reporte.
Por eso también sabemos que, aunque realicemos la operación mochila, ellos buscarán una paloma, un gato, una iguana para contrabandear cosas o las tirarán por una barda. La prohibición es una de las cosas que más detonan la creatividad de los chicos.
La solución no está en la entrada de las escuelas, sino en el interior de las casas. La plática, el cuidado, el amor, el tiempo compartido con los jóvenes (y aunque me crucifiquen los psicólogos) y hasta unas nalgadas son las mejores estrategias. En el caso de las aulas, los docentes tenemos que darnos el chance de platicar con ellos, entenderlos y encausarlos hacia áreas de mayor interés que los alejen de los malos hábitos.
Alguna vez en un reclusorio un chico me dijo: “Tía, si alguien me hubiera dado libros, no estaría aquí encerrado”.
Pienso que los niños y jóvenes de ahora están muy SOLOS, necesitan de nosotros, de que no los abandonemos y les demos más opciones de vida. ¿Y si en casa y en las aulas les damos tiempo, cariño, libros, música, pintura, fotos, cantos, felicidad? Esta acción de meter un cuchillo imaginario, para sacar tripas e introducir en ellos un espíritu de paz.

GORDITOS Y BONITOS
Hay muchos espacios en Campeche para que los jóvenes puedan aprovechar su tiempo, salgan en familia al Parque Campeche o Novia del Mar; vayan a ver películas a lugares como El Brazo Fuerte, Central Sureste, Educine. Los jueves escápense al teatro. Aprovechen que tenemos playas.