Bajo fuego

9

Así parece que va a estar la educación el próximo sexenio. El flamante líder de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados planea aplicar la aplanadora y no dejar “ni una coma” a las actuales disposiciones legales en materia educativa. Dicho sea de paso, hace cinco años el señor votó a favor de la reforma educativa propuesta por Peña Nieto, como ha sido ampliamente difundido en los medios, lo cual habla de la poca congruencia de sus actos y más bien de lo acomodaticio que puede ser un político.
No solo este señor, también el próximo presidente de la república se ha manifestado a favor de derogar un cuerpo legal que probablemente es perfectible pero que ha significado un gran paso hacia la dignificación del magisterio, su profesionalización y actualización y, por ende, hacia una mejor educación de las niñas, niños y jóvenes de México que en este momento enfrentan un ominoso panorama en la materia.
¿Qué propone AMLO? Que los maestros, en particular los del Oaxaca, pues allí hizo el pedido, le prometan que van a dar clases de lunes a viernes, cuando la CNTE, disidencia magisterial liderada por ultras, ha manifestado por todos los medios y en todos los foros que, lo suyo, lo suyo, es la movilización de sus huestes y la oposición sistemática a todo lo que no represente la abdicación total en su favor del mandato otorgado a la autoridad para regir la materia educativa, de modo que estos lidercillos puedan seguir expoliando los presupuestos y disfrutando privilegios dignos de virreyes.
Ofrece AMLO cien nuevas universidades en todo el país para que nadie se quede sin estudiar. En principio suena muy bonito, empecemos por lo obvio, una universidad no se crea de la noche a la mañana, requiere recursos para su creación, mantenimiento, operación, una plantilla de maestros calificados y alumnos que sí quieran aprender y no simplemente contar con un cartón. Durante su gestión, AMLO creó la universidad de la ciudad de México, la cual en cerca de 20 años lo único que ha podido acreditar es su falta de calidad y el pobrísimo nivel de egreso de sus estudiantes, se podría contar con las manos el número de egresados.
En este mundo globalizado las niñas, niños y jóvenes mexicanos no van a competir entre ellos, aunque incluso hacia dentro pueden apreciarse graves distancias en calidad educativa según estado, sino que van a competir con sus similares de Corea del Sur, de Singapur, de Finlandia, de Japón, donde sí se toman en serio la educación de las futuras generaciones de trabajadores y de ejecutivos. Con una educación masificada, en manos de líderes sindicales que solo ven por sus propios beneficios, con universidades “patito”, sin visión de largo plazo y peor aún, sin una visión global, casi se eriza uno de lo que como país nos espera.
Lamentablemente, AMLO sigue instalado en Macuspana, en el fondo de su corazón sigue viviendo y pensando como un provinciano de los años sesenta, su escaso roce internacional, que por cierto tiene a orgullo, le impide ver más allá de las fronteras. Por eso cree que hoy día es posible la autosuficiencia alimentaria, cree que es mejor producir todo en el país y consumir solo productos nacionales, cree que si miramos para otro lado cuando en otros países se cometen abusos y atropellos contra derechos humanos, el medio ambiente, crímenes de lesa humanidad, cuando dictadorzuelos machacan la dignidad y el bolsillo de sus gobernados, hace bien.
Ojalá todo fuera dar el ejemplo que según el futuro presidente consiste en ser franciscano y pasar a fastidiar a miles de personas que han dado su trabajo y su mejor esfuerzo por este país y ahora van a ir a la calle o, ellos sí, a la bancarrota, para que el presidente tenga recursos para proyectos que hasta ahora no sabemos bien a bien cuál es su sustento real. Eso sí, son suyos y eso basta para que deban tener todo el apoyo.
La peor tragedia es que el proceso de mejora de la enseñanza-aprendizaje toma años, si en vez de seguir en la senda correcta, perfectible, repito, pero correcta, damos marcha atrás, habremos perdido como país la oportunidad de dar a niños y jóvenes las herramientas adecuadas para enfrentar la cruda realidad, la que no se resuelve diciéndole “corazoncitos” a las mujeres que solo estaban haciendo su trabajo.