¡Hágase tu voluntad y no la mía!…

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R E F L E X I O N . . . A N D O
CASPAR ARIEL HERRERA FARFÁN

Buscar una interpretación para las frases comunes y cotidianas que se utiliuzan para la comunicación, simplemente nos llevan a una conclusión personal y unilateral que las más de las veces es discutida, ignorada o rechazada. Y más aún cuando en ella se involucra el tema religioso, que en medio de una libertad de creencia, permite en la audacia de su realización, la participación colectiva que pone bajo la lupa tu porqué, contra todos los yo creo que cada cual defenderá con pasión y a pie juntillas.
Sin embargo hay que considerar que esa frase es un compromiso con la tolerancia y el respeto, ya que cada cual deberá ser responsable de sus acciones, así como la aceptación frontal de las consecuencias que se generen en, durante y después de su realización. Con esto se comprueba una vez más el dicho mexicano envuelto en la sabiduría popular, y más aún, aquel que dice que “PALO DADO, NI DIOS LO QUITA”. ¿Su relación con la frase?, ¡que cada uno enfrenta situaciones diferentes en los diversos ámbitos en los cuales se tienen que tomar decisiones, y eso, es de valientes cuando éstas se enfrentan con inteligencia, seguridad, sabiduría y humildad, y más aún cuando se aceptan con valentía las consecuencias, sea cual fuere el resultado, en una muestra de honestidad, respeto y valores que se vendían a la vuelta de cada esquina, pero que la modernidad ha cerrado sin menoscabo del crecimiento personal, los lugares de su adquisición.
Reconocer y aceptar es de grandes, pero corregir y enmendar, es de gigantes. Aquello que no se reconoce es lo que aniquila y destruye, en cambio lo que se acepta con valentía y decisión es lo que consolida, cambia, y transforma. No es necesario que te den una receta para poder actuar, ni que desperdicies oportunidades para aprender a volar a alturas insospechadas por no saber que la sensatez, la armonía y el liderazgo, caminan tomados de la mano con la iniciativa, la responsabilidad y la confianza. Ambientes de armonía serán siempre espacios de compromiso total, de generación de amor por el trabajo, de tatuarse la camiseta en la misma piel, de hacer a un lado los horarios cuando la comunicación es abierta y multidireccional y los reconocimientos y las prebendas generan por si mismos una competencia productiva, en resultados en que cada participante se siente factor indispensable para los logros.
Esta hermosa frase entonces es tan divina como humana, es tan fría como intensa, es tan insignificante como de gran significancia. Si en un Padre Nuestro se encuentra “hágase señor tu voluntad en la tierra como en el cielo…”, en el hombre está la fe por caminar siempre hacia adelante en la búsqueda del fruto que permita agradecer al día la plena satisfacción; si no se tienen motivos tan solo se repite bucando culpas y marcando culpables, pero si se logra la conjunción de esfuerzos que buscan bienes comunes y la entyrega personal indica que de los otros se ocupen otros, pero de ti tan solo tú, inciará a diario el camino hacia la gloria.
Insignificante es cuando el egoístimo, la soberbia y la envidia la siguen manejando como hasta ahora, en todos los ámbitos y hasta en la misma religión, pero está en mi, en ti, en nosotros enfrentarlo y cambiarlo para darle la significancia que debe tener y no seguir repitiendo tan solo ¡HÁGASE TU VOLUNTAD Y NO LA MÍA!
garihefa@hotmail.com