Sueña un mundo de colores

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Por: José May

Christian Navarrete
* Con apenas 20 años, lleva 9 de ellos en voluntariado
*Desde hace 3 años lidera Bonik-Naj

Con un enorme espíritu de altruismo y con una intensa energía hasta para hablar, Christian José Navarrete Alonzo, de solo 20 años de edad, va a localidades indígenas de Campeche para darles un poquito de color. Su único afán: llevar ayuda a quienes más lo necesitan, sin buscar el beneficio propio o llamar la atención de la gente.
A veces ha tenido que “remar contra la marea”, pero son más las satisfacciones alcanzadas cuando se ve el rostro feliz de las familias que reciben la ayuda y agradecen las labores altruistas que se fomentan.

¿Por qué nace ese interés por ayudar a los que necesitan de una mano amiga?
Realmente este interés empezó desde que estaba cursando mis estudios de primaria y se reforzó cuando se estaban promoviendo unos cursos de voluntariado en el Instituto Campechano e íbamos a los hospitales a visitar a niños con cáncer, a quienes les cantábamos y les dábamos regalos. Apenas tenía 11 años y creo que esas acciones marcaron mi vida, para impulsarme a ayudar a quienes de verdad lo necesitan, por eso es que ahora, que tengo 20 años, llevo 9 dedicándome a esto al 100%.

¿Por qué el altruismo?
Realmente la gente ve hacia el extranjero, hacia otros lugares, y lamentablemente no voltea a ver lo que tiene a su alrededor, porque se enfocan a lo que más necesitan y no lo que requieren quienes están a su alrededor, cuando hay que bajar la cabeza y voltear a ver a quienes están detrás, y solo se enfocan en trabajar en su persona, porque el desperdiciar un pan o la comida, o gastar dinero en mercas, en lugar de apoyar a quienes lo necesitan, cuando se puede compartir, sea poco o mucho, pero siempre con la satisfacción de que tu ayuda llega a otro y se genera una cadena de ayuda.

¿Cómo es que nace Bonik Naj?
Yo de por sí ya me dedicaba a estas cosas, y un día en la escuela, nos dijeron que hiciéramos unos proyectos, finalmente fue tan bueno mi proyecto que trascendió a nivel nacional y ganó un concurso llamado “Diseña el cambio”. ¡Desde entonces no hemos parado!

¿Crees que los jóvenes deberían tomar ejemplos claros y positivos, en lugar de cosas superfluas?
Claro, la juventud, incluyéndome, deberíamos sumarnos a los proyectos altruistas, sin fines de lucro. Cualquier forma de ayudar, hasta recogiendo basura, limpiado espacios verdes, pintando viviendas, significa que tenemos ese espíritu para generar cambios y por eso hay que creer en los proyectos, porque la constancia es muy importante para que cualquier iniciativa tenga éxito.

¿Con la labor altruista realizada, estás satisfecho con lo que se ha logrado?
La verdad es que me siento satisfecho con lo que se ha logrado hasta ahora, pero siento que hay más camino por recorrer, porque después de mi estado, hay otros lugares y que el mundo necesita jóvenes comprometidos con la sociedad, con el medio ambiente, con la aportación social, trabajando siempre por el bien común y lo primordial en este tema es únicamente ayudar.

¿Entonces como joven, cuál es el llamado a otros jóvenes?
Que los jóvenes se interesen por apoyar, que se sumen a los proyectos como el de nosotros. Incluso los invitamos a pertenecer a Bonik-Naj, ya sea como voluntarios, benefactores y para aportar ideas, serán bienvenidos, porque en la actualidad hay que aceptar la ayuda que venga de todos lados, para poder triunfar.

¿Con la asociación que fundaste, cuántos jóvenes has logrado sumar a la causa?
En un trabajo de 3 años como asociación, hemos logrado importantes proyectos y que a la vez hemos podido asesorar otras propuestas que han tenido éxito y cuya única intención es la de ayudar, pero hemos asesorado también a más de 2 mil estudiantes universitarios y vamos por más.