Vogue Fem

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Las gordas también…
Karla Sansores Montejo

Burlas y críticas fueron lo que más se vio en las redes sociales y en los comentarios de todo México cuando unas jóvenes estudiantes de la Universidad de Nuevo León realizaban una manifestación para denunciar a uno de los profesores que realizaba actos de acoso sexual contra estudiantes.
Durante el acto, una chica decidió realizar un “ridículo” baile el cual fue calificado de quitar la seriedad al acto de protesta.
Posteriormente, la joven publicó un video en el que explicó los por qué de su baile. En Internet, encontré la siguiente información:
La variante del Vogue dance denominado FEM (deriva de la palabra francesa femme, que significa mujer) “es la fluidez en su forma más extrema, con movimientos femeninos exagerados influenciados por el ballet, el jazz y la danza moderna. Los estilos de las interpretaciones de Vogue Fem van desde Dramatics (que enfatiza acrobacias, trucos y velocidad) hasta Soft (que enfatiza las continuas gráficas, bellas y fáciles de fluir entre los elementos que componen la variante).
La misma fuente explica que hay 5 tipos del estilo, que se inspiran en animales y movimientos de gimnasia, como el Duckwalk, que imita el caminar de los patos; el catwalk que imita los movimientos de los gatos; el Hands, que a través de las manos cuentan una historia; el Floorwork que son giros en el suelo y el Spins and Dips (Giros y caídas).
Quizá muchos de nosotros no entendemos estos nuevos performances, pero se parecen mucho a lo que hacemos cada día para expresarnos: pintamos, cantamos, escribimos, hacemos música, fotografiamos, bailamos.
He visto en varias ocasiones el baile, pero en la comunidad LGBTTIQ y al principio no lo entendía. Pero sí puedo sentir que lo que se hace a través de esas expresiones humanas, es mostrar a los otros un sentimiento que hay dentro, generado de este mundo que nos ha tocado vivir, lleno de violencia.
En pláticas de sobremesa, me han hecho comentarios que también he visto en redes sociales y es que un baile NO es protesta. Estimados todos, el arte en general es un acto de protesta. Si escribimos versos o prosa, si escribimos una columna, ya estamos protestando. Hay música que critica la realidad que vivimos, hay fotografías que ilustran la miseria humana, muchas veces, con tanta sutilidad que pasa por belleza.
En el cine pasa lo mismo: hay una película que durante el 2018 marcó mi forma de ver el cine, Tesoros, producida por la ahora directora del IMCINE, María Novaro. Pues bien, la película trata de unos niños que juegan a buscar un tesoro pirata y, mientras termina con la frase “El verdadero tesoro son los niños”, es un acto de denuncia en contra de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.
No es necesario ser muy solemne y finalmente, creo que su baile logró su cometido: todos hablan de eso. Y lo más importante para mí, es que expresó sus sentimientos, con pasión y con el compromiso con todas las que hemos padecido, de las que han muerto.
Nuestro compromiso es siempre, siempre, velar por nuestros derechos y ayudar a nuestras hermanas mujeres a conocerlos, a saberse valiosas el cómo depende de nuestros cuerpos y de nuestros talentos. ¿Cómo lo hago yo? Escribiendo para ustedes de una manera muy diferente a otras columnistas, yo les escribo desde el cuerpo, un tipo de escritura que sale de mi vida personal y que se las comparto con todo mi corazón, así como lo hizo Daniela, alias “Rosa Venus Apocalipstick”.