se dice, columnistas.

Que aunque siempre presumió de congruencia, resulta que la ex gobernadora yucateca Ivonne Ortega Pacheco hizo lo que dijo que no haría. Compitió en la pasada elección interna del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y no tuvo nada qué hacer: perdió por una diferencia de 9 a 1 ante el ex gobernador Alejandro Moreno Cárdenas.

Que durante la campaña, Ivonne Aracely se dedicó a atacar a su principal contrincante, no solo durante los dos debates sino en sus redes sociales y en sus encuentros privados. No le funcionó la estrategia. El domingo, durante la elección, lo mismo, acusó irregularidades, pero nunca presentó pruebas; amagó con impugnar la elección, pero finalmente no lo hizo luego de ver que perdió por más de un millón de votos de diferencia.

Que apenas el lunes subió a sus redes sociales un video en el que dijo: “No me iré del PRI, trabajaré dentro del PRI para luchar porque la democracia real llegue al partido y para defender a la militancia”. Pero le llegó de nuevo la incongruencia y ayer anunció: “En congruencia con mis convicciones democráticas, hoy he presentado mi renuncia al PRI después de 29 años de militancia. Siempre estaré agradecida por las experiencias, las oportunidades y por los amigos y amigas que me brindó”. En cuatro días cambió de opinión e hizo lo que dijo que no haría.

Que la respuesta del electo presidente cel CEN del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, fue contundente: “El PRI lamenta la renuncia de . De mi parte siempre @IvonneOPrecibió respeto y la mano extendida. Es respetable su decisión si considera que el tica, ya no satisface sus intereses y partido que le ofreció una larga carrera políambiciones personales”. Punto final, no merece más comentarios la actitud de alguien al que el PRI le dio todo, y cuando ya no encontró más provecho, simplemente renunció.