SE DICE…

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columna de opinión
En fin, un pleito más en Morena.

Que ya se habían tardado en el partido Morena para hacer otro escándalo y seguirse desacreditando, luego de los buenos resultados que tuvieron montados en la ola de López Obrador en el pasado proceso electoral. No es ningún secreto que en la sede de Campeche hay dos grupos: uno que tiene el control de todo, y otro que lucha por quitarlos y apropiarse de instituto político.

Que de nueva cuenta fue la hermana de Manuel Zavala, Gladys Eunice Zavala Salazar, la protagonista de un bochornoso espectáculo, al llegar acompañada de la consejera María del Carmen Molina Chablé, e intentó ingresar a la que alguna vez fue su oficina, hasta antes de ser despedida. Sin embargo, se llevaron la sorpresa de que les cambiaron la cerradura a las puertas para evitar su acceso.

Que para desquitar su coraje por no poder acceder a donde dice que atiende las “gestiones de la gente”, Gladys Eunice arremetió contra las cabezas que tienen el control de Morena en la entidad: la presidenta estatal Patricia León López, a quien acusó de “dobletear” al trabajar como directora de un Usaer en Champotón y también como dirigente; el senador Aníbal Ostoa Ortega, que dice que fue el que ordenó el cambio de cerraduras, y el diputado federal Carlos Martínez Aké, al que adelantó que boicotearán sus aspiraciones de ser el nuevo líder estatal morenista.

Que la hermana de Manuel Zavala en realidad ya no tiene porqué acceder a una oficina en ese partido, puesto que la dirigencia estatal la separó del cargo, pues cobraba tanto como funcionaria en el gobierno federal, donde fue incrustada por su hermano (que ahora despacha como subdelegado Regional de los Programas para el Desarrollo), como también tenía un salario de seis mil pesos en Morena. Además de que enfrenta demandas interpuestas en su contra por Patricia León. Ya veremos cuánto tiempo pasa para el siguiente “show”.