Se dice…

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Que uno de los motivos del soberbio proceder de Manuel Zavala Salazar al criticar, recriminar y ridiculizar a sus compañeros de partido es porque, asegura, está “muy bien parado” en la capital del país, en la dirigencia nacional de Morena y con quienes toman las decisiones importantes para el caso de Campeche.

Que luego de los arrebatos de Manuel, la dirigencia nacional está enterada de la desunión que priva en el grupo político en Campeche. Hace poco, Zavala Salazar se enfrascó en una serie de críticas contra uno de los más recalcitrantes laydistas, Aníbal Ostoa Ortega, hoy senador de la República, a quien vía redes sociales le exigió que fijara una postura sobre el resultado de las elecciones; es decir, quería que el profesor apoyara la idea de que hubo fraude en la alcaldía de Carmen.

Que como no encontró eco a su pleito, Zavala Salazar arremetió también contra el ahora diputado federal electo, Carlos Martínez Aké, y lo calificó de “tibio” e insinuó que ambos legisladores federales estaban al servicio del Gobierno del Estado; sostuvieron una reunión con el Gobernador para darle prioridad a lo que Campeche requiere y para lo cual, se necesita unidad en ambas Cámaras federales.

Que Zavala Salazar lo único que ha conseguido con sus actitudes es quedarse solo, que sus gritos y pleitos en las redes sociales se quedan perdidos en el ciberespacio, porque ya no lo toman en cuenta para las decisiones importantes, las de la vida real, las necesarias para el crecimiento de Campeche. Sus días al frente de Morena están contados.