Exhortan a vivir a plenitud dones del Espíritu Santo

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Monseñor José Francisco González González encabezó la misa dominical que se realizó en la Catedral de Campeche.

A permitir que la fuerza del Espíritu Santo transforme el corazón y el alma para vivir la vida desde el amor y la misericordia de Dios, exhortó el Obispo de Campeche, monseñor José Francisco González González, al celebrar la solemnidad de Pentecostés.

Al presidir la misa dominical del medio día, ayer domingo en la Catedral de Campeche, llamó a los feligreses a sumarse en oración para recibir el Espíritu Santo que es enviado tras la resurrección y ascensión de Jesús.

Tras la lectura del Evangelio, recordó que Pentecostés, como su nombre lo indica, significa 50 días después de la Pascua, el momento en que se cumple lo dicho por Jesús al decir que vendrá el Espíritu de Dios que conduce al camino de la vida verdadera, al Padre.

Indicó que cuando no se reciben ni se viven los dones del Espíritu Santo éstos terminan por separarnos de Él, se vuelven pecado, como es el caso del don de la sabiduría que se mezcla con la soberbia, el pecado, y el hombre se piensa que puede vivir sin Dios.

Por eso, explicó, es fundamental estar atentos a no dejarse engañar por el espíritu del mal que busca alejarnos de Dios, porque queremos construir una Torre de Babel para alcanzarlo, para decir que no lo necesitamos como ocurre en la actualidad con los aparentes avances tecnológicos, que manifiesta la soberbia.

“Hoy el Espíritu Santo nos dice: ‘¡Quiero estar con ustedes!’, para darles los dones espirituales y puedan alcanzar la salvación, aquella que tendremos solo en la Casa del Padre y por eso, es importante dejarnos conducir por el Espíritu de Dios”, expresó.

El Obispo de Campeche convocó a los feligreses a invocar en este Pentecostés al Espíritu Santo para que derrame sus dones y pedirle que nos conduzca a vivirlos en la gracia de Dios, para rendir los frutos que la verdad y la vida eterna.

Al finalizar la homilía, recordó que son siete los dones que envía Dios a los bautizados a través del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios, todos dirigidos a dar cauce al amor, la esperanza y el amor, frutos de verdad y vida eterna.