SIN AZÚCAR

Jorge Chi Segovia

Con esta expresión, el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas subraya lo que viene para el estado en los próximos dos años, ahora que prepara su despegue hacia otro horizonte con el derecho legítimo que tiene de seguir en su ascendente trayectoria priista, precisamente, en busca de la fórmula que reconstituya el partido que le ha brindado la oportunidad de consolidarse como uno de los políticos más destacados, no sólo del estado, sino del país.

Alejandro, como todos los políticos en constante movimiento, por supuesto, no es monedita de oro para caerles bien a todos.

Algo tan natural que sólo los políticos profesionales entienden y comprenden, y que se sepa, en ningún momento ha tomado decisiones que atenten contra la libertad de expresión que está garantizada en Campeche, así no esté de acuerdo con las posturas de sus críticos. Simple y llanamente, las ha respetado.

El hasta estos días gobernador de Campeche, frente a las críticas destructivas e incendiarias, se vuelve reflexivo, como lo hizo el pasado viernes durante la entrevista con los medios de comunicación, luego del desayuno con motivo del Día de la Libertad de Expresión, al referirse a las obras concluidas y las que vienen, como parte de sus compromisos de campaña.

Una de ellas, el nuevo Puente de la Unidad, que se pondrá en servicio este lunes.

Muchas fueron las críticas que recibió el mandatario estatal cuando decidió luchar para que no se abandonara el proyecto de construir esa nueva vía.

El viejo puente resultaba peligroso, al haber dado más de lo que se esperaba, con riesgosas fallas estructurales, como se ha visto, que ameritaba su urgente sustitución.

¿Qué consecuencias se tendrían a estas alturas si Alejandro Moreno, ante la crisis financiera que le dio la “bienvenida” al inicio de su administración, hubiere dejado a la deriva la construcción del nuevo Puente de la Unidad, convertido ahora en la obra monumental más importante que entrega a carmelitas, a campechanos y mexicanos?

Ni pensarlo. Hoy, esta obra y otras que AMC ha puesto en funcionamiento, son una realidad, dejaron de ser maquetas; con beneficios que algunos no ven, como si realmente éstas se hubiesen proyectado como parte de un plan gubernamental ocioso e innecesario. Los beneficios que traen son palpables.

Miles de familias en el estado dependen del turismo, que se ha visto incrementado, manteniendo no solo la planta laboral, sino también ofreciendo la posibilidad de crear más fuentes de empleo. Dan seguridad y atención a las sentidas demandas de la población carmelita, con la entrega del nuevo Puente de la Unidad.

Por ello, no es pernicioso señalar, el trabajo desplegado al frente del Ejecutivo estatal en casi cuatro años hacen de Moreno Cárdenas un hombre sensato, comprometido con los campechanos, y de ahí que en diversos escenarios haya ratificado que desde la trinchera donde se encuentre, ahora que se apunta como el más viable sucesor de Claudia Ruiz Massieu, en el CEN de su partido, seguirá luchando para que a Campeche le vaya bien. Así sea.