Es momento de convertir la sustentabilidad ambiental en un eje transversal de las políticas públicas.

Entre las cosas positivas que ha traído la tremenda ola de calor que afecta nuestra región está el movimiento económico que ha generado en algunos sectores comerciales. Por un lado, las empresas que venden aires acondicionados y equipos de refrigeración han incrementado sus ventas, lo que sin duda les ha generado buenos dividendos.

Por otro lado, muchos talleres de reparación y técnicos particulares de mantenimiento de equipos de refrigeración han aumentado sus operaciones e ingresos de manera significativa, lo cual seguramente ha repercutido en favor de su economía empresarial o familiar.

En cuanto al tema de los hogares y jóvenes emprendedores: han sido bolis, refrescos, hielo, chamoyadas, helados, paletas, granizados, etc., los que se elaboran de manera doméstica y artesanal para posteriormente ser vendidos en colonias, escuelas, avenidas y centros laborales, proporcionándoles a los emprendedores ingresos adicionales.

Incluso los centros comerciales y tiendas de conveniencia que cuentan con aire acondicionado en sus instalaciones seguramente se han beneficiado por la gran cantidad de gente que prefiere acudir a ellas a realizar sus compras.

Sin duda las altas temperaturas proporcionan una gran ventana de oportunidades para quien quiera y pueda invertir, pues únicamente se requiere creatividad, ganas de prosperar y en ocasiones reducido capital.

Me gusta mucho el hecho de que los emprendedores locales han entendido a la perfección que en el mundo financiero, donde hay una necesidad existente inmediatamente aparece una oportunidad de inversión, lo cual queda manifiesto con la cantidad de productos caseros y artesanales que se observan a la venta en esta temporada calurosa.

Debido a la dura situación económica actual, amas de casa, jefes de familia y jóvenes han visualizado de manera acertada que ante la situación más extrema se puede generar economía, lo cual es muy positivo, tomando en cuenta que muchas actividades comerciales se pueden realizar sin salir de casa y con los enseres domésticos básicos.

Otro de los beneficios que arroja emprender en esta época es que se podría, desde el hogar, crear un positivo ejercicio empresarial y de emprendedurismo, pues, por muy básico que sea el producto a elaborar, siempre se requerirá de: una idea de negocio, capital inicial, ejecución de procesos, creatividad, innovación y actividades de reinversión.

Lo anterior toma gran relevancia si se considera que muchas han sido las empresas de éxito que nacen precisamente de ideas de negocio en situaciones de apremio.

Pero aun sin lograr ser una gran empresa o un grupo empresarial, está comprobado que los micronegocios pueden llegar a ser un buen apoyo económico, proporcionar sustento para muchas familias e incluso costear carreras profesionales.